FMI advierte que la petrolera estatal pone en jaque la estabilidad fiscal del país y mantiene deuda de capital de trabajo superior a US$ 1,500 millones
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La sostenibilidad de las finanzas públicas peruanas enfrenta su desafío más crítico en décadas, y el epicentro de la tormenta tiene nombre propio: Petroperú. En su más reciente análisis, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha lanzado una advertencia severa sobre la situación financiera de la petrolera estatal, calificándola de «crítica» y señalando que su actual nivel de endeudamiento representa un riesgo sistémico para el tesoro nacional.
Según el organismo, la empresa mantiene una deuda de capital de trabajo que supera los US$ 1,500 millones. Este agujero financiero se presenta en un momento de alta presión para el país, donde cada sol destinado a salvar a la estatal es un recurso que se resta a la consolidación fiscal necesaria para los próximos años.
UN BARRIL SIN FONDO
Las cifras que rodean a la petrolera son, por decir lo menos, alarmantes. Entre los años 2022 y 2025, el Estado Peruano ha inyectado aproximadamente varios millones en apoyo directo para sostener las operaciones de la compañía. Sin embargo, esta masiva transferencia de recursos no ha sido suficiente para sanear sus cuentas.
El FMI advierte que, de no mediar reformas estructurales inmediatas, Petroperú podría requerir un nuevo respaldo financiero que superaría los US$ 2,000 millones. Este escenario complica drásticamente las metas del Gobierno, especialmente considerando que el déficit fiscal se proyecta en un 2% del PBI para el año 2026. El organismo enfatiza que cualquier apoyo futuro debe ser estrictamente «focalizado y temporal» para evitar distorsiones mayores en el mercado de hidrocarburos.
INESTABILIDAD EN EL MANDO
A la crisis financiera se suma una fragilidad institucional institucional crónica. La gobernanza de la empresa ha quedado en entredicho tras la reciente designación de un nuevo titular, con lo cual Petroperú suma 13 presidentes de directorio en menos de cinco años. Esta falta de continuidad impide cualquier intento de planificación a largo plazo y debilita la confianza de los mercados.
Para cumplir con las metas fiscales hacia el 2028, Perú requiere ajustes equivalentes al 0.9% del PBI. En este contexto, el FMI recomienda una reestructuración profunda que incluya la reducción de costos operativos y una mejora radical en la transparencia de su gestión. La viabilidad de Petroperú ya no es solo un asunto de energía, sino la pieza clave para asegurar que las finanzas del Perú no caigan en el abismo.
