El BCR advierte que el incremento responde al encarecimiento del petróleo y a problemas en el suministro de gas, lo que impacta en transporte y alimentos
El incremento de los precios de los combustibles vuelve a encender las alarmas en el país. El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, advirtió que la inflación anual podría acercarse al 3% en marzo, impulsada principalmente por factores externos como la guerra en Medio Oriente y problemas internos en el suministro de gas natural.
Aunque descartó que la especulación sea una causa determinante en este aumento, el impacto ya se empieza a sentir en los bolsillos de los ciudadanos, especialmente a través del encarecimiento de alimentos y servicios.

CHOQUES EXTERNOS
Velarde explicó que la reciente rotura del gasoducto de Camisea, sumada al alza internacional del petróleo, ha generado un escenario complejo para la economía peruana. Estos factores han incidido directamente en el costo de los combustibles, uno de los principales insumos de la cadena productiva.
“El impacto será grande en marzo”, señaló, al estimar que la inflación de los últimos 12 meses se ubicará entre 2.8% y 3%, alcanzando el límite superior del rango meta del BCR.
Este contexto genera preocupación, ya que el alza en combustibles tiene un efecto directo en el transporte, la producción y, finalmente, en el precio de los alimentos, afectando con mayor fuerza a las familias de menores ingresos.
PROYECCIÓN: ALIVIO TEMPORAL
A pesar del escenario actual, el titular del BCR sostuvo que este incremento sería transitorio. Según sus proyecciones, la inflación cerraría el 2026 en 2.4%, gracias a una posible reversión de los factores que hoy presionan los precios.
Velarde indicó que, tras el pico inflacionario de marzo, se espera una desaceleración progresiva en los meses siguientes, incluso con registros de inflación mensual negativa en el segundo semestre.
Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos. La evolución del conflicto en Medio Oriente y la estabilidad del suministro energético serán determinantes para confirmar este pronóstico.
Por ahora, la advertencia está planteada: aunque la inflación podría moderarse, el impacto inmediato en los precios ya es una realidad que genera preocupación en hogares y sectores productivos.

