*Por Gabriela Sá Pessoa, Diego Junqueira e Isabel Harari

En la carrera global por asegurar tierras raras — que son clave para todo, desde teléfonos móviles hasta tecnologías verdes — Brasil está surgiendo como una alternativa al dominio de China, particularmente para Estados Unidos y Australia, según un análisis de permisos mineros realizado por The Associated Press y Reporter Brasil.

Eso podría impulsar la economía de la nación más grande y poblada de América Latina, que solo es superada por China en reservas de tierras raras.

El capital extranjero está llegando a toda prisa. Casi la mitad de las 2.727 solicitudes totales de exploración de tierras raras —o el 42%— en Brasil fueron presentadas por filiales de compañías mineras extranjeras o por empresas con participación accionaria extranjera. Once de las 20 compañías con mayor número de solicitudes cuentan con respaldo de inversión extranjera, principalmente de Australia, Estados Unidos y Canadá.

El análisis revisó todos los registros de la Agencia Nacional de Minería hasta junio. Las solicitudes de exploración de tierras raras se han disparado: más del 86% se presentó en los últimos tres años, incluidas 268 en el primer semestre de 2026, según los datos públicos de la agencia.

Pero la minería, que en algunos casos podría ocurrir cerca de reservas en la selva amazónica, también conlleva grandes riesgos ambientales. Las comunidades indígenas están empezando a dar la voz de alarma. Además, plantea interrogantes sobre las relaciones entre Estados Unidos y Brasil, socios comerciales desde hace mucho tiempo, y entre Brasil y China, que se han acercado en los últimos años.

“Las tierras raras de Brasil son significativas no solo por el enorme tamaño de los yacimientos, sino porque se ubican en la intersección del nacionalismo de los recursos, la demanda de la transición energética, la diversificación occidental de las cadenas de suministro y la competencia con el dominio chino de las tierras raras”, declaró Robert Muggah, cofundador del Instituto Igarapé, un centro de pensamiento brasileño.

Las tierras raras son esenciales en tecnologías digitales y de defensa; se usan en electrónica, imanes y baterías. También se emplean en turbinas eólicas y motores de vehículos eléctricos, fundamentales para la transición lejos de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón, que provocan el calentamiento global. La Agencia Internacional de la Energía estimó en 2022 que la demanda de tierras raras podría aumentar al menos al triple para 2040.

El análisis de AP-Reporter Brasil identificó una ola de inversión de Estados Unidos después de que China restringiera el año pasado las exportaciones de tierras raras en respuesta a los aranceles norteamericanos.

(Fuente: Chicago Tribune)

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