Guillermo Shinno plantea reactivar inversiones, reforzar seguridad energética, cerrar brechas y modernizar la regulación, con región como potencial hub de hidrógeno verde

El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) definió cuatro prioridades para convertir el potencial minero-energético del Perú en nuevas inversiones y mayor seguridad de suministro durante el periodo 2026-2031. El ministro Guillermo Shinno Huamaní presentó en Arequipa una agenda que apuesta por destrabar proyectos, diversificar la matriz energética, cerrar brechas territoriales y modernizar la regulación, mientras el sur emerge como plataforma estratégica para energías renovables e hidrógeno verde.

El planteamiento fue expuesto durante el Open Road Show “Arequipa, destino y proveedor mundial de energías limpias y bajas de carbono”, encuentro que reunió a representantes del Estado, sector privado y actores vinculados a la industria. Allí también se presentó el estudio Mapeo de actores y análisis de gobernanza, elaborado con asistencia técnica de la Embajada Británica, como herramienta para ordenar la articulación institucional necesaria para desarrollar esta nueva industria.

CUATRO FRENTES PARA MOVILIZAR INVERSIONES

La primera prioridad del MINEM será reactivar la inversión mediante el destrabe de proyectos mineros, eléctricos y de hidrocarburos, acompañado por mayores condiciones para impulsar exploración y movilizar capital privado.

El segundo frente apunta a fortalecer la seguridad energética. La estrategia considera diversificar la matriz, ampliar generación y transmisión, recuperar producción y reforzar capacidades de almacenamiento. En este escenario, Arequipa, Moquegua, Cusco, Puno y Madre de Dios tendrán un papel relevante por su potencial renovable y las necesidades de infraestructura eléctrica.

La tercera prioridad busca cerrar brechas territoriales mediante una electrificación más acelerada, atención de sistemas aislados y masificación del gas natural. El cuarto componente plantea modernizar el marco regulatorio, simplificar procedimientos y eliminar duplicidades, pero sin reducir —según precisó Shinno— las exigencias ambientales y sociales aplicables a las inversiones.

Esta agenda se articula con la Política Energética Nacional 2010-2040, que establece como objetivos una matriz diversificada, abastecimiento competitivo, acceso universal, eficiencia energética y desarrollo de fuentes con menores emisiones.

AREQUIPA PROYECTA UN HUB ENERGÉTICO

Shinno sostuvo que Arequipa dispone, según proyecciones regionales, de más de 30.000 hectáreas destinadas al desarrollo de una nueva industria energética. La combinación de alta radiación solar, disponibilidad territorial y potencial infraestructura logística permitiría estructurar una cadena que avance desde la generación renovable hasta la producción de hidrógeno verde y derivados orientados incluso a mercados internacionales.

El ministro vinculó esta perspectiva con proyectos de infraestructura de gran escala, entre ellos la proyectada plataforma portuaria de Corío, cuya materialización dependerá de los correspondientes procesos de viabilidad y del cumplimiento de la normativa nacional.

El desafío será transformar esas ventajas naturales en proyectos financiables. Para ello, el estudio de gobernanza presentado con asistencia técnica británica adquiere relevancia porque identifica actores y mecanismos de coordinación necesarios para alinear Estado, región, inversión privada y desarrollo tecnológico.

El marco nacional ya cuenta con la Ley 31992, vigente desde marzo de 2024, que fomenta la investigación, desarrollo, producción, almacenamiento, transporte, comercialización, exportación y utilización del hidrógeno verde como combustible y vector energético.

Shinno señaló que el MINEM trabaja en el andamiaje regulatorio para convertir el potencial regional en inversiones concretas y predecibles. Paralelamente, destacó la articulación con el Ministerio de la Producción y el Instituto Tecnológico de la Producción para impulsar un CITE de energías renovables e hidrógeno que facilite transferencia tecnológica e incorporación de proveedores locales.

La apuesta coloca así a Arequipa frente a un desafío mayor: pasar de disponer de recursos renovables excepcionales a construir una industria energética competitiva, capaz de atraer capital de largo plazo, generar empleo formal y conectarMINEM al sur peruano con las nuevas cadenas globales de energía baja en carbono.

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