El sector alcanzó 293.742 puestos directos en julio de 2026, un crecimiento interanual de 9,8 %. Moquegua ocupa el segundo lugar nacional.
La minería peruana alcanzó un récord histórico de 293.742 empleos directos en julio de 2026, impulsada por la actividad de las empresas operadoras y contratistas. Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), Arequipa encabezó la generación de puestos de trabajo con 44.486 trabajadores, consolidándose como el principal mercado laboral minero del país y un importante motor económico del sur.
El Boletín Estadístico Minero (BEM), elaborado por la Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera, revela que el empleo creció 9,8 % respecto de julio de 2025, cuando se contabilizaron 267.581 trabajadores. Frente a junio de 2026, el incremento alcanzó 0,9 %.
El promedio de empleo minero entre enero y julio llegó a 284.867 trabajadores, cifra superior en 7 % al promedio anual de 2025, lo que evidencia una expansión sostenida de la demanda laboral.
AREQUIPA Y MOQUEGUA CONCENTRAN EMPLEO
Arequipa mantuvo el liderazgo nacional con 44.486 empleos, equivalentes al 15,1 % del total. Moquegua ocupó la segunda posición con 25.262 trabajadores, seguida de La Libertad, que registró 24.583.
En conjunto, Arequipa y Moquegua concentraron 69.748 empleos directos, aproximadamente el 23,7 % de la fuerza laboral minera nacional.
Esta concentración confirma el peso de ambas regiones en la actividad extractiva y su importancia para la contratación de servicios especializados, mantenimiento industrial, transporte y operaciones vinculadas a la producción minera.
CONTRATISTAS DOMINAN LA CONTRATACIÓN
Las empresas contratistas mineras y compañías conexas concentraron el 72,8 % del empleo sectorial durante julio. Este segmento registró un crecimiento interanual de 11,8 %, reflejando su participación predominante en las operaciones.
Sin embargo, la brecha de género continúa siendo considerable. Las mujeres ocuparon 24.872 puestos de trabajo, apenas el 8,5 % del total, frente a 268.870 trabajadores varones.
Aunque la actividad minera continúa ampliando su capacidad de contratación, la limitada participación femenina evidencia uno de sus principales desafíos estructurales.
El nuevo máximo histórico refuerza la importancia económica del sector, especialmente en el sur peruano, donde la continuidad de las operaciones y la demanda de servicios especializados resultan determinantes para sostener el empleo regional.
