Nuevas inversiones indispensables para sostener el crecimiento económico del país

TODO MINERÍA

El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) actualizó recientemente la Cartera de Proyectos de Exploración Minera (CPEM) 2025, informando resultados alentadores que reflejan un avance significativo en la tramitología y autorización de nuevos proyectos. Con la oficialización del inicio de actividades exploratorias en 16 iniciativas preliminares y una inversión comprometida de US$ 74.1 millones, el sector minero peruano muestra señales de dinamismo esperado para mantener su papel clave en la economía nacional.

La edición más reciente del documento elaborado por la Dirección General de Promoción y Sostenibilidad Minera (DGPSM) incluye un total de 80 proyectos de exploración minera en 17 departamentos, con una inversión conjunta que asciende a US$ 727,5 millones. Aunque esta cifra es menor a la de la edición anterior, que contemplaba 84 proyectos con US$ 1.039 millones de inversión, se constata la viabilidad y continuidad de las actividades en sectores estratégicos.

Entre los proyectos destacados figuran 9 iniciativas que han iniciado oficialmente sus actividades, como Quellopunta, Anka, El Padrino y Marcobre, lo que consolida expectativas positivas para la generación de empleos y atracción de capital. Además, se vislumbran 32 proyectos potenciales para 2026, con una inversión proyectada de US$ 185,7 millones, con Michiquillay en Cajamarca (US$ 26,2 millones), Falchani en Puno (US$ 15 millones) y Elida en Áncash (US$ 15 millones) a la cabeza.

Estos avances buscan no solo mantener la producción minera, sino consolidar la exploración como pilar para asegurar la vida útil de las minas existentes y descubrir nuevos yacimientos. La rigurosidad en la evaluación ambiental y cumplimiento metodológico fortalece la percepción de un sector más ordenado y responsable con el entorno.

Sin embargo, a pesar del optimismo inicial, el sector enfrenta un desafío importante: la reducción de proyectos y presupuestos en algunas iniciativas emblemáticas, como Marcobre, que pasó de US$ 285,9 millones a US$ 15,9 millones, y la salida de proyectos clave como Atalaya y Pucamayo Sur. Este fenómeno abre una doble lectura: la mejora en procesos y autorizaciones es positiva, pero existe una alerta sobre la falta de nuevos proyectos de envergadura que deben concretarse en los próximos años para sostener el crecimiento y la competitividad mundial del país.

La minería sigue siendo un motor fundamental de la economía peruana, generando divisas, empleo y desarrollo regional. Es indispensable que estas buenas señales se traduzcan en realidades concretas, con inversiones robustas, políticas de apoyo claras y la agilización de trámites para evitar la paralización de proyectos. Asimismo, la apuesta por la innovación tecnológica y la sostenibilidad ambiental deben estar en el centro del nuevo ciclo minero.

Cabe resaltar que los proyectos pertenecen a empresas privadas del régimen general de gran y mediana minería, y se enfocan en la exploración de sustancias metálicas.

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