Arequipa enfrenta un bajo dinamismo económico y un preocupante retroceso social que requiere del impulso urgente de grandes proyectos mineros e infraestructura productiva, destaca un informe reciente del Instituto Peruano de Economía (IPE). Entre 2022 y 2024, la región acumuló una caída de 0.3% en su PBI debido a una contracción minera del 0.4%, sector que se concentra cerca del 32% del PBI regional. Este bajo desempeño se reflejó también en el primer semestre de 2025, donde, a pesar de un crecimiento del 2,8%, la producción de cobre cayó 9,4%.

El informe subraya cómo la falta de proyectos mineros de envergadura impacta negativamente en la lucha contra la pobreza, que aumentó al 15.8%, revirtiendo años de avances, y en índices de seguridad, con Arequipa escalando entre las regiones con mayor tasa de homicidios, asociada a la minería ilegal.

Para revertir esta situación, el IPE advierte que Arequipa debe aprovechar su cartera minera, que suma 28 proyectos en la macrorregión sur con inversiones globales superiores a US$8,400 millones, incluyendo el inicio de obras en el proyecto Tía María, cuya operación proyecta aumentar la producción de cobre en 27%.

Además, el desarrollo de infraestructura productiva, como el proyecto de irrigación Majes-Siguas II, es vital para diversificar la economía regional y mejorar sectores clave como agricultura y turismo. El informe concluye que promover un ambiente favorable para la inversión privada, superando la conflictividad social y la minería ilegal, será esencial para que Arequipa y el sur del país retomen una senda de crecimiento económico sostenible y mejora en la calidad de vida.

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