Economía impulsada por la incontestable fortaleza del ‘súper ciclo’ minero

La economía peruana se encuentra ante un umbral histórico de solidez financiera: la inminente superación de los $90,000 millones de dólares en Reservas Internacionales Netas (RIN). Los reportes del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) revelan la cuenta regresiva, con cifras que se acercaron a los $89.961 millones a fines de octubre y se mantuvieron en $89.937 millones al 12 de noviembre. Este nivel no es una simple estadística; representa el máximo blindaje financiero que posiciona a Perú como una de las economías más sólidas y resilientes de la región, enviando una señal inequívoca de estabilidad y confianza a la comunidad global, a pesar de la recurrente turbulencia política interna.

Este formidable colchón monetario no es una casualidad; es el resultado directo de una intensa y estratégica actividad en los sectores productivos, siendo la minería el motor principal que alimenta las arcas del Estado y permite al BCRP sostener un nivel de reservas sin precedentes. La producción minera, favorecida por los altos precios internacionales y una sólida eficiencia operativa, ha demostrado ser el ancla de la estabilidad fiscal y macroeconómica del país.

EL MOTOR MINERO

El impacto fiscal de la minería es la prueba más contundente de su aporte. Hasta septiembre de 2025, los ingresos tributados provenientes de la minería metálica alcanzaron los 14,807 millones de soles, mientras que las regalías sumaron 1,643 millones de soles (ingresos no tributados), totalizando una inyección de 17,756 millones de soles al Estado solo en este año.

Este desempeño se traduce en un impresionante crecimiento acumulado del 29% en la recaudación fiscal minera respecto al mismo periodo de 2024. Este avance espectacular se explica por la diferencia entre los 17,756 millones de soles recaudados en 2025 frente a los 13,761 millones contabilizados en el año anterior, lo que demuestra el poder recaudatorio de la industria y su capacidad para generar los ingresos que son cruciales para el aumento de las RIN.

El auge responde a la alta producción nacional de commodities clave. Hasta septiembre de 2025, Perú consolidó su posición global al producir 2,048,395 TMF de cobre y 80,475,617 onzas de oro, a lo que se suman los volúmenes de zinc y plata. Los altos niveles de producción, en sinergia con la dinámica de los precios internacionales, han reforzado decisivamente la recaudación fiscal del país, permitiendo mayores ingresos que respaldan directamente el crecimiento de las reservas internacionales.

RECUPERACIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN

El gran dividendo social de esta estabilidad es la generación de empleo de calidad. El crecimiento macroeconómico se está traduciendo en formalidad y derechos para los trabajadores. El sector minero, motor principal, registró en septiembre de 2025 un empleo directo de 276,458 trabajadores.

El mensaje de la inminente marca de los $90 mil millones es inequívoco: mientras la estabilidad financiera atrae la inversión, esta se traduce en un desarrollo real en infraestructura y empleo formal. La economía peruana avanza con fundamentos sólidos y una resiliencia envidiable, urgiendo a la clase política a actuar con la misma responsabilidad técnica con la que se administran sus activos y se forja el futuro laboral del país.

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