La transición energética avanza, pero podría chocar con un cuello de botella crítico: la falta de cobre. Si las proyecciones se cumplen, hacia 2050 el planeta demandará entre 70% y 100% más del cobre que hoy produce. El dato no es menor: duplicar la producción global en apenas 25 años supone un desafío industrial, político y financiero sin precedentes.

“Variando algunas estimaciones, se dice que para el 2050 se van a necesitar entre 70% y 100% más del cobre que hoy se produce”, sostiene Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas del Perú y miembro del Comité de Programa del World Mining Congress (WMC) 2026. El incremento de 100% implicaría extraer el doble del metal rojo que actualmente abastece al mundo.

Desde 2021, la Agencia Internacional de Energía alerta sobre la presión que enfrentarán los minerales críticos en la transición hacia energías limpias. El cobre encabeza la lista por su uso transversal en redes eléctricas, electromovilidad, energías renovables y almacenamiento. Sin cobre, no hay transición energética viable.

El problema, advierte Mucho, no es solo técnico, sino estructural. Desarrollar una mina puede tardar más de una década entre exploración, permisos, financiamiento y construcción. Si la demanda se duplicará en un cuarto de siglo, el margen de reacción es estrecho. “La tarea fundamental es pensar cómo continuar con la campaña de exploración para seguir encontrando recursos, que son los que van a dar vida a la minería en el futuro”, enfatiza.

La discusión sobre cómo acelerar la exploración sin debilitar estándares ambientales y sociales se perfila como uno de los ejes del WMC 2026. Mucho destaca que la industria ya cuenta con herramientas como inteligencia artificial, digitalización y gemelos digitales que pueden optimizar la fase exploratoria y reducir riesgos.

PERÚ ESTRATÉGICO

En este escenario, Perú aparece como actor estratégico. Es uno de los principales productores mundiales de cobre y posee importantes reservas. Sin embargo, el potencial contrasta con debilidades internas. “Perú es un país minero por excelencia, pero tiene muchas tareas que resolver. Tenemos institucionalidad frágil, cambio permanente de autoridades y alta rotación de funcionarios”, advierte el exministro.

Aunque las exportaciones mineras alcanzan cifras récord impulsadas por los precios internacionales, el crecimiento en volumen es limitado y varios proyectos avanzan con lentitud. El desafío no solo es producir más, sino hacerlo con estabilidad normativa y eficiencia administrativa.

Con más de 50 países participantes, el World Mining Congress 2026 —que se realizará del 24 al 26 de junio en el Centro de Convenciones de Lima— reunirá a líderes, académicos y gobiernos para debatir cómo cerrar la brecha del cobre. La pregunta ya no es si la demanda crecerá, sino si el mundo —y Perú— estarán listos para responder.

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