Marketing, el agente de transformación social
La relevancia por encima de la pauta
Por Manuel Gago
En la universidad Comillas de Madrid aprendimos que marketing es la gestión responsable que previene, anticipa y satisface las exigencias del consumidor. En esta Cuarta Revolución Industrial y con una población constantemente conectada a Internet, las imágenes de los productos con sus ideas fuerza definen su aceptación o rechazo. En un contexto electoral, el propósito del marketing es mostrar de la mejor manera a los candidatos y sus ideas, ambos convertidos en marcas comerciales.
Juan Manuel Shiraishi, especialista con 20 años de experiencia en marketing estratégico y catedrático de la Universidad Continental de Huancayo, sostiene que “la publicidad digital ha transformado la manera de relacionar las marcas con sus audiencias. La segmentación, los indicadores en tiempo real y la multiplataforma convertida al ecosistema digital son motores de captación. Sin embargo, la saturación de mensajes y la creciente competencia por espacios publicitarios han reducido la calidad de los clientes potenciales, pero han generado consumidores más informados, más críticos y más sensibles frente a la avalancha de estímulos comerciales.
Por esto, lo digital no basta. El verdadero desafío es construir estrategias integradas que trasciendan la pantalla y generen experiencias memorables. El marketing 360 (lo tradicional y digital integrados) es hoy un imperativo: no se trata de acumular canales de comunicación sino de orquestar medios y acciones que refuercen el posicionamiento y eleven la recordación. Por ejemplo, los paneles publicitarios impactan directamente y masivamente con propuestas cada vez más creativas y llamativas que poseen alto poder de generar recuerdo. Los puntos de venta, eventos y espacios públicos buscan atender y ofrecer mensajes concretos generando interacción directa elevando el impacto en la comunidad. La radio sigue siendo un catalizador de recordación y la televisión, aunque costosa, refuerza la presencia de marca en la mente colectiva.

Pero más allá de los medios, lo que realmente marca la diferencia es el propósito. Hoy, la sociedad no espera marcas que solo vendan; esperan marcas que entiendan, actúen y transformen. El marketing con propósito se convierte en un vector de conexión emocional y cultural: atender los dolores de la comunidad, visibilizar acciones que impacten positivamente en la sociedad y movilizar sentimientos con el fin de generar pertenencia. La antropología del consumo nos recuerda que el ser humano responde a símbolos, valores y narrativas compartidas; por ello, las marcas que se comprometen con causas reales se convierten en actores culturales capaces de inspirar cambio.
El marketing digital es necesario, pero no suficiente. La ventaja competitiva surge de articular tecnología, medios tradicionales, creatividad y propósito social. Las marcas que logren integrar estos componentes no solamente captarán clientes, sino que inspirarán comunidades, movilizarán emociones y construirán lealtad sostenible. El reto no es invertir más en pauta, sino invertir en relevancia. Y la relevancia se construye cuando las marcas dejan de ser emisoras de mensajes para convertirse en agentes de transformación social”.
Shiraishi está convencido del rol que va más allá de diseñar campañas. “Somos arquitectos de confianza y catalizadores de cambio. El futuro pertenece a las marcas que se atrevan a ser humanas, que asuman la responsabilidad de inspirar y que conviertan cada acción en un legado. Al final, lo que recordará la comunidad no será el anuncio más llamativo sino la huella dejada en su vida”.
Atentos candidatos. La tarea es inspirar, transformar y dejar huella aun cuando se pierda la elección. ¿Demasiado tarde para la gran mayoría en el actual proceso electoral?
