Arequipa, Ica y Puno concentran el mayor potencial solar en un escenario clave para atraer inversiones y asegurar energía sostenible
CAMILA HUALAMÁN – TODO MINERÍA
El Perú no solo es una potencia minera, sino también un territorio privilegiado para la generación de energía limpia. El Ministerio de Energía y Minas (MINEM), a través de la Dirección General de Eficiencia Energética (DGEE), reveló que el país cuenta con un potencial estimado de 937,000 megavatios (MW) en energía solar, una cifra que podría redefinir la seguridad energética y el desarrollo sostenible en las próximas décadas.
El director de la DGEE, José Meza, subrayó que este potencial ha sido identificado mediante estudios técnicos rigurosos que consideran factores como la cercanía a redes eléctricas, condiciones geográficas y la exclusión de áreas protegidas. “El Perú es un país bendecido por recursos energéticos que aún no aprovechamos plenamente”, afirmó.
EL SUR: EL EPICENTRO DEL POTENCIAL SOLAR
El mapa energético nacional muestra una clara concentración en el sur. Regiones como Arequipa lideran con 230,000 MW de potencial, seguidas por Ica (160,000 MW) y Puno (136,000 MW). También destacan Piura (132,000 MW), Tacna (71,000 MW) y Moquegua (55,000 MW), consolidando un corredor energético de alto valor estratégico.
Este posicionamiento responde a los elevados niveles de radiación solar en estas zonas, considerados entre los más altos del mundo. Esta ventaja natural coloca al Perú en una posición expectante dentro del mercado de energías renovables en América Latina.
PROYECTOS MARCAN EL CAMINO
El avance no es solo teórico. Según el MINEM, existe una cartera importante de proyectos en marcha. A febrero de 2026, iniciativas con estudios aprobados por el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES) podrían aportar hasta 13.6 gigavatios (GW) de nueva capacidad instalada.
Este escenario abre la puerta a inversiones millonarias y a la diversificación de la matriz energética, en un contexto global donde las energías renovables ganan terreno frente a los hidrocarburos, que aún representan cerca del 75% del consumo mundial.
ENERGÍA SOLAR Y DESARROLLO
Más allá de los números, el impulso de la energía solar tiene un impacto directo en la calidad de vida. Su desarrollo permitiría llevar electricidad a zonas rurales y aisladas, reduciendo brechas históricas y fomentando el crecimiento económico local.
Asimismo, representa una herramienta fundamental para cumplir compromisos ambientales y reducir emisiones contaminantes. En esa línea, el MINEM reafirmó su compromiso de promover inversiones sostenibles que consoliden una matriz energética más limpia y diversificada. Con un potencial que supera ampliamente la demanda actual, el Perú se proyecta como un actor clave en la transición energética regional, capaz de convertir su radiación solar en desarrollo, competitividad y bienestar para millones de ciudadanos

