María Pía Palacios
Directora de IPE Arequipa.
La reciente autorización del Ministerio de Energía y Minas para el inicio de actividades del proyecto Tía María en Islay marca un hito relevante para Arequipa, al destrabar una de las inversiones mineras más importantes del país. Este avance no solo abre la puerta a la generación de empleo directo e indirecto, sino que también dinamiza la economía regional mediante mayor inversión, recaudación y desarrollo de infraestructura.
A partir de este punto, el debate debería enfocarse en cómo capitalizar esta oportunidad. El proyecto proyecta hasta 9,000 puestos de trabajo en su etapa de construcción, con 3,500 empleos directos, además de más de 760 empleos directos y cerca de 4,800 indirectos en operación. Estas cifras representan un impulso decisivo para una región que busca ampliar su base productiva.
El impacto fiscal también es significativo. Se estima que Tía María incrementará en un 40% el canon minero de Arequipa, generando ingresos anuales de entre S/ 400 y S/ 467 millones. En un horizonte de 20 años, la contribución superaría los S/ 5,400 millones, recursos que podrían transformar la calidad de vida si se gestionan con eficiencia.
Sin embargo, el éxito del proyecto no dependerá únicamente de sus cifras. La clave estará en garantizar estándares ambientales rigurosos y construir confianza social en el territorio. Si ese equilibrio se logra, Tía María no solo será una inversión minera, sino una oportunidad concreta de desarrollo sostenible para el sur del país.

