Ing. Luciano Taco Prado
Presidente de Capítulo de Ingenieros de Minas del Colegio de Ingenieros del Perú – CD Arequipa

La transición energética en el Perú avanza, pero lo hace a un ritmo menor al que exigen los desafíos globales. Desde una mirada crítica, el país enfrenta un problema estructural: cuenta con una ley vinculada a este proceso que aún no ha sido reglamentada. Esta omisión no es menor, pues retrasa decisiones clave y evidencia una falta de prioridad política en un contexto nacional marcado por la inestabilidad.
En este escenario, Arequipa aparece como un territorio emblemático. La región posee condiciones excepcionales para liderar el cambio hacia energías limpias, pero continúa subutilizando su potencial. La ausencia de una comprensión integral sobre la transición energética —tanto en autoridades como en la ciudadanía— limita avances concretos. Sin conocimiento no hay presión social ni políticas efectivas.
Por ello, una de las tareas urgentes es impulsar campañas de información y capacitación en distintos horizontes: corto, mediano y largo plazo. La transición energética no es solo un asunto técnico, sino también cultural. Requiere que la población entienda sus beneficios y adopte nuevas prácticas de consumo.
El Perú, y especialmente el sur, cuenta con ventajas competitivas claras. En Arequipa, la radiación solar bordea los 7 kilowatts por metro cuadrado, una cifra comparable con algunos de los desiertos más intensos del planeta. Este recurso permitiría masificar el uso de paneles solares en viviendas y reducir la dependencia de combustibles fósiles, impactando directamente en los costos de electricidad.
A ello se suma el desarrollo de plantas solares en zonas como La Joya y Majes, así como proyectos eólicos en el sur, que evidencian avances, aunque todavía insuficientes. Otro recurso estratégico es la energía geotérmica: la ubicación volcánica de Arequipa abre la posibilidad de generar electricidad limpia a partir del calor interno de la Tierra, una alternativa sostenible y de bajo impacto ambiental.
En perspectiva, el país tiene todo para liderar la transición energética en la región. Sin embargo, el desafío no es técnico, sino político y social. La clave estará en acelerar la reglamentación pendiente, fortalecer la institucionalidad y, sobre todo, construir una cultura energética que entienda que el futuro ya no depende de lo que se tiene, sino de lo que se decide hacer con ello.
Comentario en el IV Seminario Regional Arequipa de CIES en la exposición: Transición energética para el crecimiento y desarrollo
