Por Wilfredo Mendoza Rosado
Al escribir estas líneas, buscaba la forma de emitir una opinión objetiva sobre la flamante alcaldesa de la provincia de Arequipa, Ruccy Ossco Polar. Quien en unos cuantos días quiere hacer una revolución. El problema es que los hechos y acciones parecen demasiado para sus buenas intenciones, al margen de cumplir a cabalidad como autoridad.
Me topé con esta frase: “Los políticos son iguales en todas partes. Prometen construir un puente incluso donde no hay río” (Nikita Kruschev). Y la verdad, la alcaldesa promete el oro y el moro en el poco tiempo que le queda en el cargo. Se puso a cargar las vallas metálicas alrededor de la Plaza España, que fueron colocadas por orden del exalcalde Víctor Hugo Rivera.
Por favor, ¿la alcaldesa quiere demostrar que trabaja cargando vallas? Nos parece la misma politiquería de su antecesor, que pese a sus crasos errores se niega a hacer un mea culpa. Me sigue remordiendo la suerte del pobre can Flechita, quien indirectamente provocó su vacancia.
Ahora, la nueva autoridad parece que quiere hacer todo lo contrario. Por ejemplo, ha prometido buscar que el precio del pasaje urbano vuelva a 1 sol, cuando todos sabemos que el precio de los combustibles sigue al alza por la crisis bélica en Irán, luego del ataque de Estados Unidos, a gusto de Donald Trump.
Para disgusto de los puristas mistianos, ha anunciado que vuelven las sayas y morenadas para el Corso de la Amistad, originando malestar público, en lugar de propiciar los bailes de la tierra del Misti. En fin, mejor ahí lo dejamos.
Con bombos y platillos, nombró al abogado Alejandro Maldonado como gerente general, quien viene cargado de una serie de denuncias, aunque archivadas, y quien debe cerca de 7 mil soles en multas por manejar ebrio más de una vez. Una joyita. De quien debe dar el buen ejemplo, pero estamos en el Perú. Una lástima.
En consecuencia, veremos qué labor cumple la nueva alcaldesa. Solo esperamos que no aparezcan más Flechitas y que, por lo menos, ponga orden en la casa. Y que, en el caso del transporte urbano, haga los cambios necesarios para que no siga el desastre que Rivera nunca quiso tocar, por incapaz y porque jugó en dupla con los microbuseros, quienes siguen haciendo lo que les viene en gana. Veremos qué pasa.
