El enclave minero de Camaná concentra 150 casos y obliga a desplegar vacunación directamente en minas y comunidades
El brote de sarampión convirtió a Secocha, principal enclave de minería artesanal de oro en Camaná, en el epicentro sanitario de Arequipa: 150 casos corresponden a esta localidad de población altamente móvil, dentro de los 293 contagios reportados en la región. El Gobierno Regional de Arequipa y el Ministerio de Salud intensificaron la vacunación en viviendas, centros laborales y operaciones mineras para cortar una transmisión favorecida por el hacinamiento, la movilidad y la resistencia de parte de la población a inmunizarse.
EL ORO ATRAE TRABAJADORES Y TAMBIÉN ELEVA EL RIESGO
La particular dinámica de Secocha explica buena parte de la velocidad del brote. El centro poblado, ubicado en el distrito de Mariano Nicolás Valcárcel, recibe trabajadores y familias procedentes de Puno, Cusco, Madre de Dios, Apurímac, Moquegua y Tacna, vinculados principalmente a la actividad aurífera artesanal y de pequeña escala.
Las estimaciones oficiales y locales sitúan su población flotante entre 25 mil y más de 36 mil personas. En este escenario, la circulación permanente de trabajadores entre campamentos, viviendas, centros de estudio y otras ciudades dificulta el seguimiento epidemiológico y amplía las posibilidades de transmisión.
El riesgo aumenta por las condiciones habitacionales. El director general del Centro Nacional de Epidemiología, César Munayco Escate, constató durante su visita viviendas donde pueden convivir entre 20 y 30 personas. El virus puede permanecer suspendido en el aire durante horas y una persona infectada puede contagiar a otras que carecen de protección.
La presión sanitaria ya produjo 35 hospitalizaciones en Arequipa por complicaciones. La neumonía constituye la principal causa, aunque también pueden presentarse otitis, pérdida auditiva y complicaciones durante el embarazo.

VACUNACIÓN EN MINAS, CAMPAMENTOS Y COMUNIDADES
La respuesta dejó de concentrarse únicamente en los establecimientos médicos. El personal del Puesto de Salud Secocha realiza jornadas extramurales y llegó hasta la labor Catarata, mientras el Centro de Salud Iquipi interviene en la minera Cuervo. El objetivo es encontrar personas susceptibles y cerrar brechas de inmunización directamente donde trabaja la población.
El Ministerio de Salud y la GERESA preparan además un barrido territorial para identificar a quienes no cuentan con protección, con prioridad en adolescentes y jóvenes de hasta 29 años por su elevada movilidad.
La resistencia sigue siendo un obstáculo: entre 10% y 20% de los habitantes de Secocha se habría negado a recibir la vacuna SPR. En paralelo, la provincia de Arequipa aplicó unas 90 mil dosis, seis veces el promedio anual habitual de 15 mil.
En una economía minera marcada por la movilidad, controlar el sarampión en Secocha no es solo una tarea sanitaria. También significa reducir un riesgo que puede desplazarse rápidamente entre trabajadores, familias y territorios conectados por la actividad del oro. (FOTOS: GORE AREQUIPA)
