Durante años, demostrar un mejor desempeño ambiental estuvo asociado principalmente al cumplimiento, los reportes de sostenibilidad o la reputación corporativa. Un piloto entre BHP y Amazon plantea ahora una evolución interesante: ¿Qué ocurre cuando ese desempeño puede convertirse en un atributo verificable y transferible dentro de la cadena de valor?
BHP y Amazon están probando Certificados de Atributos Ambientales (EAC) asociados a cobre de menores emisiones producido en Escondida. El mecanismo busca separar determinados atributos ambientales del flujo físico del cobre para que puedan ser registrados, verificados y posteriormente retirados por compradores dentro de su propia cadena de suministro.
El desafío no es menor. Para que un atributo ambiental tenga valor necesita una línea base creíble, medición, trazabilidad, verificación y mecanismos que eviten el doble cómputo. El piloto precisamente busca probar esas condiciones de gobernanza.
La señal para la minería va más allá del carbono. En cadenas cada vez más complejas, podría ganar relevancia no solo qué material se produce, sino también cómo fue producido y qué evidencia acompaña ese desempeño.
El mensaje es claro:
el cobre ya no se valorará solo por su ley y su volumen, sino también por su huella de carbono. Quien demuestre una huella menor tendrá un atributo que el mercado está dispuesto a reconocer.
Para el Perú, que junto con Chile concentra más de un tercio de la producción mundial de cobre, el potencial es enorme. Cada tonelada de GEI reducida en energía, transporte o procesos puede convertirse en valor comercial.
Pero el piloto también muestra el reto: la trazabilidad. El cobre pasa por fundición, refinación y manufactura antes de llegar al usuario final, y cada etapa debe medir y reportar sus emisiones sin doble conteo. Aquí la medición deja de ser opcional. Los inventarios de emisiones bajo ISO 14064, la huella de producto según ISO 14067 y herramientas nacionales como Huella de Carbono Perú son la base para que una reducción sea verificable y, por tanto, vendible.
La descarbonización ya no es solo un compromiso climático, es una ventaja competitiva. Y en ese mercado, lo que no se mide no se puede certificar, y lo que no se certifica no se puede vender.

