El IPE proyecta que la inversión privada crecerá 15.3% en 2026 y 10.9% en 2027, mientras el fenómeno climático amenaza con frenar la recuperación productiva.
La inversión privada se consolida como el principal motor de la economía peruana durante 2026, pese a los riesgos de un Fenómeno El Niño extraordinario que amenaza la producción, las exportaciones y la infraestructura nacional. El Instituto Peruano de Economía (IPE) elevó su proyección de crecimiento de la inversión privada a 15.3% para este año, mientras mantiene en 3.3% su estimación de expansión del PBI. Este dinamismo resulta determinante para sostener la actividad económica frente a las pérdidas previstas en agricultura y pesca.
Martín Valencia, gerente de Estudios Económicos del IPE, presentó las nuevas perspectivas durante el seminario virtual “La economía peruana ante un Fenómeno El Niño extraordinario”, que contó con la participación de Iván Portocarrero, socio de Apoyo Consultoría, y la moderación de Paola Herrera, economista senior del instituto.
Entre enero y julio, la economía creció 3.1%, impulsada principalmente por construcción, que avanzó 10.7%, y comercio, con 6.3%. En contraste, la pesca retrocedió 32.4%, la manufactura primaria cayó 9.5% y el agro disminuyó 0.7%.
INVERSIÓN PRIVADA IMPULSA EMPLEO Y ACTIVIDAD ECONÓMICA
El desempeño empresarial constituye el principal soporte de las proyecciones económicas. Durante julio y agosto, la inversión privada habría crecido 13.7%, respaldada por el mayor consumo interno de cemento y las importaciones de bienes de capital.
La confianza empresarial también muestra señales favorables: permaneció en terreno optimista durante 28 de los últimos 33 meses, condición que contribuyó a sostener las decisiones de inversión.
Este comportamiento se refleja en el mercado laboral. Durante los últimos doce meses, el sector privado generó 241,000 empleos formales, cifra considerablemente superior al promedio de 146,000 puestos anuales registrado durante la última década.
El IPE revisó al alza su estimación de inversión privada para 2026, desde 12.8% hasta 15.3%. Para 2027 anticipa una moderación a 10.9%, aunque mantendría una expansión significativa.
El avance de la construcción y la adquisición de bienes de capital también representa una señal relevante para sectores vinculados a infraestructura, ingeniería, maquinaria y servicios especializados, incluidos los proveedores de la actividad minera.
Sin embargo, este impulso deberá compensar las dificultades que enfrentarán las exportaciones. El instituto prevé una contracción de 0.2% durante 2026, frente al crecimiento de 1.5% proyectado anteriormente.
EL NIÑO AMENAZA LA RECUPERACIÓN PRODUCTIVA
El principal riesgo proviene del calentamiento del Pacífico. Según la información presentada por el IPE, la anomalía térmica frente a la costa norte alcanzó 5.3 °C al cierre de septiembre, mientras la probabilidad de un Niño Costero extraordinario supera el 80% hasta diciembre.
El fenómeno podría restar 0.9 puntos porcentuales al crecimiento económico de 2026 y 1.2 puntos en 2027. Sin este impacto, el PBI habría aumentado 4.2% y 4.4%, respectivamente.
Para 2027, el IPE redujo su proyección de crecimiento de 3.4% a 3.2%, ante las posibles pérdidas agroexportadoras, restricciones pesqueras y sequías en la sierra sur.
La vulnerabilidad también alcanza a la infraestructura. De 536 puntos críticos priorizados para prevenir inundaciones, apenas el 28% registraba trabajos en ejecución al 11 de octubre.
Además, solo se había ejecutado el 47% del presupuesto destinado a reducir vulnerabilidades y atender emergencias.
Iván Portocarrero advirtió que la mitad de los hogares del norte se considera poco o nada preparada frente a lluvias intensas. Asimismo, estimó que esa macrorregión crecería apenas 1.3% en 2027, frente al 4.2% proyectado para Lima.
El escenario evidencia que, aunque la inversión privada sostiene la expansión económica, su capacidad para impulsar el desarrollo dependerá también de una infraestructura resiliente, prevención efectiva y continuidad de las actividades productivas frente a los riesgos climáticos.
