María Justiniani advierte que los minerales son recursos agotables y urge convertir la riqueza minera en desarrollo económico sostenible
Los recursos minerales son agotables y las empresas mineras eventualmente abandonarán los territorios cuando concluya su explotación. Esta realidad plantea un desafío para el Perú: transformar los ingresos de la minería en actividades económicas capaces de sostener el empleo y el desarrollo regional después del cierre de las operaciones. Así lo advirtió María Justiniani Romero, profesora del Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Católica San Pablo, durante su exposición sobre “La minería en la economía social de mercado”.
La especialista cuestionó que el crecimiento de las inversiones, la producción y las exportaciones garantice, por sí solo, mejores condiciones de vida para las comunidades. Consideró indispensable fortalecer las instituciones y aprovechar los recursos públicos para construir economías menos dependientes de la extracción minera.
RECURSOS AGOTABLES Y FUTURO REGIONAL
Justiniani explicó que los minerales son recursos no renovables, cuya formación requiere procesos geológicos extremadamente prolongados. Por ello, cuando los yacimientos se agoten, las compañías terminarán sus operaciones y las regiones deberán contar con otras fuentes de ingresos.
“¿Qué otra actividad va a sostener la economía de la región?”, preguntó al reflexionar sobre las consecuencias del retiro de grandes empresas mineras.
En ese contexto, planteó impulsar sectores como agricultura y turismo antes de que concluya la explotación. La diversificación económica permitirá reducir la dependencia del canon y generar oportunidades para las futuras generaciones.
Recordó que el Tribunal Constitucional reconoce la naturaleza agotable de los minerales como fundamento para establecer regalías, considerando que estos recursos pertenecen a la nación y su aprovechamiento debe contribuir al interés colectivo.
Según las cifras del Ministerio de Energía y Minas citadas durante su exposición, la inversión minera nacional creció 42,7 % hasta agosto de 2026, mientras las transferencias por canon, regalías y otros conceptos alcanzaron S/ 13.310 millones.
SEIS TENSIONES QUE ENFRENTA LA MINERÍA
Justiniani identificó seis tensiones estructurales: libertad empresarial frente a fiscalización; inversión frente a exigencias socioambientales; generación de riqueza frente a distribución territorial; seguridad jurídica frente a cambios normativos; agotamiento de recursos frente a sostenibilidad; y formalidad frente a informalidad.
Advirtió que la multiplicidad de permisos, entidades fiscalizadoras y modificaciones regulatorias puede generar incertidumbre para inversiones que requieren elevados capitales y largos periodos de maduración.
Sin embargo, precisó que simplificar procedimientos no debe significar debilitar la protección ambiental ni los derechos ciudadanos.
En el foro “Economía social de mercado en el Perú: fundamentos, desafíos y perspectivas”, organizado por el Departamento de Derecho y Ciencia Política en alianza con la fundación Hanns Seidel Stiftung, respecto a la pequeña minería, cuestionó los procesos de formalización indefinidos y defendió mecanismos de transición que permitan alcanzar efectivamente la legalidad.
Finalmente, sostuvo que el desafío consiste en compatibilizar la libertad empresarial con el interés público mediante una regulación eficiente, coordinación institucional y mejor distribución de la riqueza.
Para Justiniani, el verdadero éxito de la minería no estará únicamente en cuánto produce, sino en las oportunidades sostenibles que deje cuando sus recursos minerales se agoten.
Además de la especialista, también participación de Valeria Mouzas de la HSS, Antonio Besich Adrián, Lourdes Flores Nano, el ex ministro de Producción Pedro Olaechea y el analista Carlos Timaná Kure.
