EGASA y Cerro Verde conmemoran dos décadas de una represa de 80 millones de m³, construida con una inversión de US$ 23 millones para fortalecer la regulación hídrica, la generación eléctrica y las actividades productivas
A más de 4.300 metros de altitud, donde las lluvias marcan el ritmo de la disponibilidad de agua, la represa Pillones cumple dos décadas como una infraestructura estratégica para Arequipa. Construida mediante una alianza entre la Empresa de Generación Eléctrica de Arequipa (EGASA) y Sociedad Minera Cerro Verde, la obra permite almacenar hasta 80 millones de metros cúbicos y regular su utilización durante los meses secos. Su aniversario vuelve a colocar en primer plano el papel de la inversión minera en el desarrollo hídrico regional.
La represa fue inaugurada el 15 de agosto de 2006, después de una inversión de US$ 23 millones, según la documentación técnica presentada por el ingeniero Jorge E. Alva Hurtado durante el XIV Congreso Nacional de Estudiantes de Ingeniería Civil, celebrado ese año en Huaraz. Su construcción respondió a una necesidad concreta: aprovechar los excedentes de la temporada de lluvias para atender la demanda de agua de la agricultura, la generación eléctrica y la actividad minera.
INGENIERÍA PARA REGULAR EL AGUA
Detrás del embalse existe una obra de ingeniería diseñada para enfrentar las exigencias geográficas y geotécnicas de la cuenca del río Sumbay, en Caylloma. El sistema incluye una captación y un túnel que permiten derivar agua hacia Pillones durante la época de avenidas, con una capacidad hidráulica de diseño de 40 metros cúbicos por segundo.
La documentación de Alva Hurtado describe una presa de 26 metros de altura, con relleno, pantalla impermeable de concreto, filtros, protección de enrocado y cimentación anclada sobre roca. Su diseño contempló estudios de infiltración, estabilidad de taludes y deformaciones, elementos esenciales para evaluar el comportamiento de la estructura.
Los cálculos originales proyectaban incrementar el caudal regulado del río Chili de 8 a 11 metros cúbicos por segundo durante las sequías. También estimaban una generación eléctrica adicional de 20 megavatios, beneficios que muestran la dimensión multipropósito de la inversión. Estas cifras corresponden a las previsiones técnicas de 2006, no a mediciones actuales.
La evaluación geotécnica incorporó herramientas de modelamiento para estudiar el movimiento del agua dentro del terraplén y la estabilidad de los taludes ante diferentes condiciones de operación. El proyecto también instaló piezómetros, inclinómetros, celdas de asentamiento y acelerógrafos para controlar presiones internas, desplazamientos y respuesta sísmica. Esa instrumentación permitió pasar de los cálculos de diseño a la observación del comportamiento de la presa.
UNA ALIANZA CON PROYECCIÓN REGIONAL
Veinte años después, la conmemoración reunió a representantes de las dos instituciones que hicieron posible el proyecto. Por EGASA participaron Janinne Delgado, vicepresidenta del Directorio; Luis Salas, gerente general; y José Estela, exgerente general e impulsor de la iniciativa.
Cerro Verde estuvo representada por Julia Torreblanca, vicepresidenta senior de Asuntos Corporativos; Patricia Quiroz, gerente legal; Pablo Castañeda, gerente de Gestión Social y Comunicaciones; y Damarys Gálvez, contralora. Durante la visita se develó una placa que reconoce el aporte institucional a esta infraestructura.
Pillones integra actualmente el denominado Círculo Virtuoso del Agua, que comprende otras represas, la planta de agua potable Tomilla II, la planta de tratamiento de aguas residuales La Enlozada y más de 90 kilómetros de infraestructura de riego.
Su aniversario deja una lección para Arequipa: la colaboración entre minería, empresas públicas e instituciones puede generar infraestructura que trascienda una operación industrial. El desafío de las próximas décadas será conservar esa capacidad de regulación y fortalecer la gestión compartida del agua frente a una demanda creciente.
