Ambos países concentran el 40% del cobre mundial, pero sin nuevas exploraciones perderían peso global
Sudamérica se encuentra en una encrucijada histórica donde su hegemonía minera pende de un hilo. Mientras el geólogo Fernando Rivera de proEXPLO 2026 advierte sobre un déficit global de 6 millones de toneladas de cobre para el 2030, la consultora Wood Mackenzie lanza una alerta lapidaria en Lima. Si Perú y Chile no aceleran sus proyectos de exploración y desarrollo, su producción conjunta podría desplomarse a la mitad de los niveles actuales hacia el 2050. Cediendo el liderazgo del metal rojo al continente asiático.
ENTRE DEMANDA Y OFERTA ANDINA
La brecha entre la oferta y la demanda de cobre se está convirtiendo en el principal cuello de botella para la transición energética global. Actualmente, el mundo produce 23.5 millones de toneladas, pero para el 2030 se requerirán cerca de 30 millones. Según Fernando Rivera, Perú y Chile poseen el 40% de la producción mundial, apoyados en la riqueza de la cordillera de los Andes. Sin embargo, este potencial geológico no basta si no se traduce en nuevos descubrimientos. La demanda no solo viene de la energía solar y eólica, sino de una triple transición: energética, geopolítica (la pugna EE. UU. y China) y tecnológica (centros de datos e IA), que demandarán 9 millones de toneladas adicionales hacia mediados de siglo.
ASIA FRENTE A AMÉRICA
El análisis de Rubén Arratia, director de Wood Mackenzie, introduce un factor crítico: el desplazamiento del poder productivo. Se proyecta que para 2030, Asia superará en producción a toda América. Mientras Chile mantiene una cartera de proyectos greenfield (minas nuevas en terrenos vírgenes), el Perú muestra una dinámica mucho más lenta en nuevas iniciativas, limitando su capacidad de respuesta. Esta situación es alarmante considerando que Perú y Chile representan apenas el 0.2% y 0.3% de la economía mundial, respectivamente; su relevancia geopolítica depende casi exclusivamente de su capacidad para suministrar minerales críticos a potencias como India, que para 2031 será la mayor economía del mundo.
EXPLORACIÓN PROFUNDA
Para evitar este escenario de declive, la industria apuesta por la innovación tecnológica. La exploración ya no puede ser superficial; se requiere geofísica avanzada y drones para identificar depósitos ocultos a grandes profundidades. Empresas como BHP, Rio Tinto y Southern Copper están enfocando sus esfuerzos en estas nuevas fronteras, pero el éxito depende de una estrategia equilibrada. Perú y Chile deben fortalecer su trazabilidad y sostenibilidad para no quedar atrapados en las tensiones comerciales globales, asegurando que el cobre siga siendo el motor de sus economías regionales antes de que la falta de inversión convierta su riqueza mineral en un activo del pasado.

