Expansión por US$ 1,800 millones dinamiza Espinar con empleo y participación comunal
La minería vuelve a colocarse en el centro del desarrollo regional. La multinacional Glencore anunció una inversión de US$ 1,800 millones para expandir y consolidar sus operaciones cupríferas en el Perú, con énfasis en la región Cusco, donde su presencia a través de Compañía Minera Antapaccay se ha convertido en un actor clave para el crecimiento económico y social de la provincia de Espinar.
El plan contempla la integración operativa entre Antapaccay y el proyecto Coroccohuayco, lo que permitirá alcanzar una producción estimada de 320,000 toneladas de cobre anuales, fortaleciendo la posición del Perú como uno de los principales productores del metal rojo a nivel global.
ESPINAR: EMPLEO Y DINAMISMO
La presencia de Antapaccay en Espinar no solo se traduce en producción minera. Su impacto se refleja en la generación de empleo directo e indirecto, así como en el fortalecimiento de proveedores locales. Uno de los aspectos más destacados es la relación con las contratas comunales, que permiten a las comunidades participar activamente en la cadena de valor minera.
Este modelo ha favorecido la dinamización de la economía local, promoviendo oportunidades laborales para cientos de familias y fomentando la formalización de servicios comunales. Transporte, mantenimiento, alimentación y servicios logísticos son algunos de los rubros donde las empresas comunales han logrado insertarse con éxito.
DESARROLLO CON ENFOQUE TERRITORIAL
Durante una reunión con representantes de la empresa, el ministro Waldir Ayasta y la viceministra Mayra Figueroa Valderrama destacaron la importancia de este tipo de inversiones para el crecimiento del país. Subrayaron que el avance de proyectos como Antapaccay y Coroccohuayco no solo aporta al PBI, sino que también impulsa el desarrollo de las regiones mediante empleo y mayores ingresos.
En esa línea, el MINEM reafirmó su disposición para acompañar el desarrollo de estas iniciativas, entendiendo que la minería moderna debe consolidarse como un motor de progreso inclusivo, donde el crecimiento productivo vaya de la mano con beneficios tangibles para las comunidades del entorno.

