IPE Arequipa reporta un aumento promedio anual de 5.3% del PBI entre 2001 y 2025, con expansión exportadora y advierte desafíos en empleo y seguridad
Arequipa se ha consolidado como uno de los principales motores económicos del Perú gracias al impulso sostenido de la minería y las exportaciones. En las últimas dos décadas, la región no solo reforzó su liderazgo como potencia minera, sino que también logró avances importantes en infraestructura, indicadores sociales y competitividad.
Según el Instituto de Economía de Arequipa (IPE Arequipa), entre 2001 y 2025 el Producto Bruto Interno (PBI) regional creció a una tasa promedio anual de 5.3%, reflejando un ciclo de expansión continuo liderado principalmente por el sector minero. En ese mismo periodo, el PBI per cápita casi se duplicó en términos reales, pasando de S/ 8,600 a más de S/ 19,700, lo que evidencia un mayor dinamismo económico en la región.
El desempeño exportador también fue clave. Las exportaciones mineras se multiplicaron por más de treinta en las últimas décadas y, solo entre 2007 y 2025, crecieron más de cuatro veces, superando los US$ 7,600 millones al cierre del último año, consolidando a Arequipa como un actor estratégico del comercio exterior peruano.
CANON MINERO Y EXPANSIÓN DE SERVICIOS
El crecimiento del sector extractivo tuvo un impacto directo en las finanzas públicas. El canon y las regalías mineras crecieron a un ritmo promedio anual de 16.2% desde 2004, acumulando más de S/ 17 mil millones en transferencias para gobiernos regionales y locales entre 2004 y 2025.
Estos recursos permitieron mejorar la infraestructura básica. La cobertura de agua, electricidad y desagüe en hogares pasó de 66.7% a 77.5%, mientras que en instituciones educativas aumentó de 61.8% a 71.9%, reflejando avances sostenidos en servicios públicos.
Asimismo, la pobreza monetaria se redujo de 40% en 2004 a 12.8% en 2025, mientras que la pobreza extrema cayó de 5.9% a 1.4%, evidenciando mejoras en condiciones de vida. La clase media también creció significativamente, pasando de 20.2% a 47.2% de la población.
AVANCES SOCIALES Y DESAFÍOS PENDIENTES
El Índice de Desarrollo Humano regional pasó de 0.71 en 2017 a 0.74 en 2024, reflejando una mejora gradual en bienestar general. Sin embargo, el informe advierte que aún persisten brechas importantes.
El empleo creció a un ritmo moderado de 1.6% anual entre 2004 y 2025, pero la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan aumentó de 13.6% a 15.1%. En salud, la anemia infantil se redujo de 50.6% a 43.9%, aunque sigue siendo un problema crítico.
También se observa que la victimización ciudadana, pese a haber disminuido, aún no retorna a niveles previos a la pandemia. El IPE Arequipa concluye que el reto central será lograr un crecimiento más inclusivo y sostenible, que cierre brechas en productividad, empleo juvenil y seguridad, sin perder el impulso generado por la minería y las exportaciones.
