Luis Vinatea plantea cambiar la mirada sobre el empleo informal y apostar por capacitación, gestión humana y tecnología.
El Perú enfrenta una paradoja laboral: el sector formal genera más del 80% del PBI, pero apenas 30% de los trabajadores tiene un empleo formal. A ello se suma un alto costo laboral en comparación con otros países del continente. Para Luis Vinatea, socio de Vinatea & Toyama Abogados, la salida no pasa por satanizar la informalidad, sino por generar condiciones para que trabajadores y emprendimientos puedan elevar su productividad y avanzar progresivamente hacia la formalización.
Vinatea expuso esta posición durante el panel “Trabajo y formalización: emprendimiento y gestión en la empresa” en el Congreso Regional Región Arequipa (CARA), donde planteó trasladar algunas herramientas de gestión humana utilizadas por las compañías formales hacia el mundo de los pequeños negocios y trabajadores independientes.
CAPACITAR PARA ELEVAR LA PRODUCTIVIDAD
El abogado sostuvo que una adecuada gestión de personas, orientada al aprendizaje y desarrollo profesional, no solo beneficia al trabajador. También incrementa la capacidad de crecimiento de la empresa.
Ese enfoque podría adaptarse a emprendimientos informales, aunque con mecanismos diferentes. El objetivo sería promover el crecimiento personal mediante capacitación y herramientas que permitan mejorar capacidades, productividad e ingresos.
Vinatea consideró que el Estado podría desempeñar un papel importante en este proceso, impulsando programas que permitan a trabajadores y pequeños negocios acceder a conocimientos similares a los que las empresas estructuradas desarrollan internamente.
La propuesta apunta a que la transición hacia la formalidad no se limite a exigencias legales, sino que esté acompañada por oportunidades concretas de crecimiento.
INFORMALIDAD TAMBIÉN SE TRANSFORMA
Uno de los puntos centrales de su intervención fue cambiar la percepción sobre quienes trabajan fuera de la formalidad. Según Vinatea, este sector no debe ser estigmatizado y, además, presenta una capacidad de transformación mayor de la que suele reconocerse.
El avance de las redes sociales y la inteligencia artificial está modificando incluso la productividad de trabajadores independientes. El especialista citó un ejercicio que observó desempeños similares o superiores a los de trabajadores formales en determinados servicios.
La tecnología, en ese sentido, puede convertirse en una herramienta para reducir brechas de conocimiento y mejorar la capacidad competitiva de los emprendimientos.
El desafío consiste en organizar y ampliar esas oportunidades. Si el sector formal ha demostrado que invertir en personas impulsa el crecimiento empresarial, el reto para el Estado será encontrar mecanismos que permitan trasladar parte de ese aprendizaje hacia quienes todavía operan en la informalidad, creando una ruta gradual hacia mayor productividad y formalización.
