Región se consolida como la “Capital solar” de Perú
Arequipa no solo es la ‘Ciudad Blanca’, sino que se está consolidando de manera indiscutible como la ‘Capital Solar‘ de Perú. Aprovechando su altísimo potencial de radiación, la región se ha convertido en el epicentro de la transición energética nacional. Actualmente, se encuentran en plena construcción cuatro megaproyectos de generación eléctrica que redefinirán el mapa energético del país.
Con una inversión conjunta que asciende a 795 millones de dólares (US$ 795 millones), estas nuevas centrales están diseñadas para inyectar 905 megavatios (MW) de energía limpia directamente al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN). Esta cifra monumental no es solo un número; representa un impulso decisivo para la seguridad energética de todo el Perú y un catalizador para el crecimiento de las actividades industriales y económicas en la macrorregión sur.
La envergadura de esta apuesta es notable. La cartera de proyectos incluye las que serán las centrales solares más grandes de la historia del país. A la cabeza se encuentran la Central Solar Illa, con una capacidad proyectada de 396 MW, y la Central Solar Sunny, con 325 MW. A estas se suman la Central San José (156 MW) y la Central Fotovoltaica Sol de Verano I (45.3 MW).
El cronograma de operaciones, que se extiende entre 2026 y 2028, ya ha comenzado a dar frutos. El pasado 22 de octubre marcó un hito con el inicio de la operación comercial de la primera etapa de la central Sunny, la cual ya aporta 204 MW al sistema. Se espera que Sunny alcance su capacidad total de 325 MW en 2026.
Según ha destacado el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), impulsor de estos desarrollos a través del Viceministerio de Electricidad, el impacto va más allá de los megavatios. Esta masiva inversión está diseñada para generar empleo local, dinamizar las economías regionales y mejorar tangiblemente la calidad del servicio eléctrico para la población. Con estas obras, Arequipa no solo reafirma su liderazgo en energías renovables, sino que se posiciona como un pilar fundamental en la ruta de Perú hacia un desarrollo sostenible y una transición energética justa.
