Manuel Gago

La buena noticia fue el inicio de la construcción de la mina Tía María. Cuando las operaciones comiencen demandará 764 empleos directos y 5,900 indirectos; así, Arequipa asegura su crecimiento. La mala noticia fue la paulatina invasión de Conga en Cajamarca. Los que en 2011 gritaron “Conga no va” ahora contaminan el lugar y promueven todas las criminalidades; hacen exactamente lo contrario a su “lucha”. El cuento se lo creyó medio país. Una gran mentira el cuidado de las lagunas y el medio ambiente. Invaden y parcelan yacimiento ajeno. Los más avispados y avezados se hacen millonarios depredando y los pobres, por quienes también dicen luchar, siguen pobres. 

Pero claro, nos acordamos de los autores del daño ocasionado: Ollanta Humala, Manuel Pulgar Vidal, Gregorio Santos, Marco Arana y, entre otros, la falsa heroína Máxima Acuña, premiada por el ambientalismo mundial con el fin de destruir la imagen peruana en el exterior. La paralización del proyecto Conga detuvo inversiones, puestos de trabajo, renta y perspectiva nacional. Se trajo abajo la moral peruana y demoniza el aprovechamiento de los recursos minerales, la principal actividad económica. Las ONG CooperAcción, Grufides, Ojo Público y la desacreditada Oxfam de Reino Unido desplegaron campañas comunicacionales y de movilización social. Actuaron como enlaces entidades vinculadas a las parroquias locales, periodistas e incluso funcionarios públicos destacados en el interior. Todo un esquema coordinado al servicio de especuladores internacionales. En un contexto estratégico, contrario a los intereses globales, una alianza entre Perú y Chile –los principales productores de cobre– crearía una OPEP del cobre con el fin de manejar los precios internacionales de los minerales. Liberados de dominios internacionales. La idea lanzada por Rafael López Aliaga no es utópica, es cuestión de trabajarla y hacerla realidad.  

Semanas atrás señalamos que el movimiento antiminero se ha quitado la careta, que salió del closet y se pinta cual es: minería ilegal. Detiene los proyectos con el fin de invadirlos y crear zonas liberadas como lo hace el narcotráfico y el senderismo. Es un problema político. No olvidar que no fue un hecho aislado la creación de federaciones de mineros artesanales y rondas campesinas, el brazo militarizado del antisistema, impulsadas por el sentenciado por corrupción Gregorio Santos, teniendo a Pedro Castillo como su lugarteniente. Una vez más hay que decirlo: la izquierda no descansa, planea y actúa, crea escenarios, su afán es tomar el poder usando la débil y tonta democracia a la peruana.

¿Qué hacer? No otra cosa que votar bien en las próximas elecciones. Basta de timoratos bien intencionados e ignorantes en la presidencia de la República. A problemas complicados soluciones audaces e inusuales. La minería ilegal surge por una seguidilla de gobiernos contemplativos y permisivos. La mano firme que debió existir en un primer momento estuvo ausente. La minería ilegal no puede vencer al país ni establecer zonas al margen del Estado, las normas y la constitución. Ya sabemos cuál es su meta. El próximo gobierno deberá ordenar la actividad minera reduciendo al máximo a quienes atentan contra ella. (Imagen IA). 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *