A través del concurso “Emprendedores por Naturaleza”, seis iniciativas amazónicas demuestran que la conservación de la biodiversidad es el motor económico más rentable del Cusco.

La Amazonía cusqueña ha dejado de ser vista solo como un santuario de conservación para convertirse en un laboratorio de innovación sostenible. Gracias a la alianza entre el Sernanp y Camisea, seis emprendimientos liderados por comunidades nativas han sido reconocidos como ganadores del fondo «Emprendedores por Naturaleza 2025», transformando recursos del bosque en productos de alto valor.

Desde el corazón del Parque Nacional del Manu, la comunidad de Shipetiari destaca con la producción de aceite de copaiba bajo la marca «Koveni», mientras que en Tayakome se apuesta por la silvicultura comunitaria.

Por su parte, en la Reserva Comunal Machiguenga, las mujeres de la Asociación Yorini han industrializado de forma sostenible la artesanía con semillas y fibras naturales, demostrando que la moda y la conservación pueden caminar de la mano.

Este modelo de bioeconomía no solo fortalece la seguridad alimentaria, sino que integra a las comunidades en cadenas de valor formales. Tras el éxito de esta edición, ya se ha lanzado la convocatoria 2026, reafirmando el compromiso de Camisea por generar beneficios económicos directos para quienes protegen los territorios más biodiversos del Perú. La meta es clara: demostrar que un bosque en pie vale mucho más que uno deforestado.

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