El proyecto cuprífero Tía María podría entrar en operación en 2027, enviando un «voto de confianza» a inversionistas y reactivando la agenda minera nacional. Así lo afirmó Juan Carlos Ortiz, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), quien atribuye este avance a consensos entre actores clave tras años de conflictos en Arequipa.

“Parece que el próximo año tendremos una nueva mina, animando inversiones en el Perú”, declaró Ortiz en la Semana de la Ingeniería de Minas del Colegio de Ingenieros.

Destacó que Tía María, impulsada por Southern Perú, superó obstáculos mediante diálogo multisectorial, impidiendo que «bombos ni platillos» se enfocaran en ejecución.

MOTOR DE CRECIMIENTO.

Ortiz subrayó el impacto simbólico y productivo. El proyecto, con reservas de 1,2 billones de libras de cobre, generará 18.000 empleos directos e indirectos en el Valle de Tambo, dinamizando la cartera minera valorada en US$ 59 mil millones. «Consensos destraban proyectos estratégicos», enfatizó, promoviendo competitividad y plazos cumplidos.

Tras protestas de 2015 y 2019 que paralizaron obras, mesas de diálogo con comunidades agrarias lograron acuerdos sobre riego y monitoreo ambiental. «De fracaso potencial a orgullo nacional», presentó Ortiz. Esto se alinea con la necesidad de crecimiento sostenido, sea por «shocks» o incrementos anuales del 10%.

El avance silencioso reduce la percepción de riesgo país, atrayendo capital extranjero. Ortiz llamó a priorizar la ejecución para consolidar al Perú como líder cuprífero mundial, beneficiando canon minero para regiones como Arequipa.

Los expertos coinciden: Tía María marca una nueva etapa minera, equilibrando desarrollo y diálogo social.

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