Fabricantes de pobreza conspiración comunista no se detiene

Por Manuel Gago

A cierta izquierda se le suma la minería ilegal en su afán de destrucción social y económica del país. Es parte de la política. Subvenciona candidatos que, de ser elegidos en los próximos comicios, actuarán contra la formalidad, las leyes y la Constitución. En las regiones se preparan para las elecciones locales y regionales. No será una sorpresa ver alcaldes y gobernadores regionales siendo parte de un plan conspirativo. Veamos.

La minería ilegal, según el Instituto Peruano de Economía (IPE), es el primer exportador de oro. Compite con la minería formal. US$12,000 millones serían sus exportaciones ilegales sin pagar un solo cobre al Estado, evadiendo todas las obligaciones que la minería formal cumple; más que suficiente para comprar conciencias. En los últimos años el movimiento antiminero se transformó en minería ilegal. El caso más vergonzoso está en Cajamarca. La aparente mayoría que antes se levantó contra el proyecto Conga -por supuesta contaminación y aprovechamiento indebido del agua- hoy permite la invasión de propiedad, consumo de agua agrícola y contaminación.

Sabemos que el origen de todo esto es político y no una auténtica lucha ecológica. La izquierda mueve los hilos. Manipula la defensa del medioambiente y del agua. El aprovechamiento de los recursos minerales destinados a beneficiar a los pobres, para sacarlos del estado de abandono, es un simple pero poderoso relato mentiroso. Los autodenominados “mineros ancestrales” hacen exactamente lo contrario: no favorecen a los pobres, no pagan rentas ni tributos, no cuidan el aire, el agua y la flora. Explotadores y esclavistas.

El plan conspirativo –sabiéndolo o no, una suerte de tontos útiles y aprovechadores– busca el empobrecimiento y descalabro social. Son parte de la izquierda que organiza candidaturas y dirigencias socialistas con el mismo guion: nueva Constitución, cambio de modelo económico, destrucción del “Estado caduco” y, en su lugar, implantar el modelo comunista.

La mayor parte de la treintena de candidatos presidenciales y cientos de aspirantes a diputados y senadores no entiende el origen del retorno de la pobreza: por políticas de Estado contra las inversiones y ausencia de oportunidades laborales con todos los beneficios. En las últimas décadas se permitió el avance de la ilegalidad minera y se frenó el inicio de nuevos proyectos mineros formales. Lamentablemente, la población cae en la trampa, en la mentira conmovedora sobre el agua, el medioambiente y otros parecidos. 

En Cajamarca y otras regiones y ciudades la falta de agua potable y sistemas de alcantarillado se explica por el mal uso de los recursos recibidos de la minería y de la renta de otras fuentes de riqueza. Igualmente, el 40% de niños anémicos en el país. Por la anemia, pierden concentración e intereses, afecta la irrecuperable capacidad cognitiva y, en consecuencia, todo entendimiento se retrasa y no es completo. Por esta razón –duele decirlo– el elector vota como vota. Cajamarca no tiene excusas. La cartera de proyectos mineros de US$16,000 estancados por la misma población por votar mal. La misma población detiene su progreso. Y lo mismo sucede en gran parte del país. La conspiración comunista resulta a pedir de boca.

La minería ilegal tomó gran parte del país. Las autoridades, tal como las conocemos, no actúan contra el origen y el libreto de empobrecimiento y descalabro nacional. Impacta en la seguridad pública y, sobre todo, en lugares bajo el control de la criminalidad. (Imagen IA)

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