IPE advierte de la explosión de la minería ilegal que exportó US$ 11,536 millones de preciado mineral el 2025

HÉCTOR MAYHUIRE R.

El crecimiento acelerado de la minería ilegal y de las redes que la sostienen ha encendido una alerta entre los especialistas en economía y minería del país. Durante el seminario “Minería 2026: Tendencias globales y la amenaza de las economías criminales”, organizado por la Comex Perú, el gerente de Políticas Públicas del Instituto Peruano de Economía (IPE), Víctor Fuentes Campos, advirtió que el Perú enfrenta una expansión sin precedentes de actividades vinculadas al oro ilegal.

Uno de los datos más reveladores de la exposición se encuentra en el crecimiento explosivo de las empresas que participan en la cadena comercial del metal. Según información presentada por el especialista, en lo que va del 2026 cada día se registran seis nuevas plantas procesadoras de oro y dos empresas comercializadoras, lo que evidencia la rápida expansión de esta industria paralela en el país.

BOOM DE PLANTAS PROCESADORAS

El análisis del Instituto Peruano de Economía muestra que la proliferación de empresas vinculadas al procesamiento y comercialización del oro coincide con el aumento sostenido del precio internacional del metal. Esta tendencia ha incentivado la aparición de nuevas instalaciones industriales y compañías que operan en el mercado aurífero, muchas veces sin controles adecuados sobre el origen del mineral.

De acuerdo con la información presentada, hasta enero de 2026 se contabilizan miles de registros de empresas relacionadas con el procesamiento y comercialización de oro, lo que refleja una expansión acelerada del sector en la última década.

Para Fuentes Campos, este fenómeno no solo responde a oportunidades económicas sino también a vacíos institucionales que facilitan el ingreso del oro ilegal a los circuitos comerciales formales. “Las economías ilegales aprovechan el contexto favorable de precios y las debilidades del Estado”, sostuvo durante su exposición.

ORO ILEGAL EN EXPANSIÓN

El problema se agrava con el crecimiento del volumen de oro de origen ilegal que sale del país. Según estimaciones presentadas en el seminario, este mineral se calcula como la diferencia entre los registros oficiales de producción y las exportaciones reportadas.

Los datos muestran que las exportaciones de oro ilegal han aumentado de forma sostenida en las últimas dos décadas, alcanzando cifras millonarias en valor y toneladas exportadas.

El fenómeno también está vinculado a la expansión territorial de la minería ilegal. Regiones como Madre de Dios, La Libertad y Arequipa concentran una gran cantidad de registros suspendidos en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) y numerosos yacimientos auríferos, lo que evidencia la presión sobre las zonas con mayor potencial mineral.

INVERSIÓN MINERA ESTANCADA

Paradójicamente, este crecimiento de la minería ilegal ocurre en un momento en que el contexto internacional es favorable para la actividad minera formal. Los precios de los metales son hoy 79% más altos que en 2011, pero la inversión minera en el Perú ha disminuido significativamente en términos del Producto Bruto Interno.

Mientras los precios suben, la producción de cobre y oro se mantiene prácticamente estancada, lo que refleja las dificultades para desarrollar nuevos proyectos mineros de gran escala en el país.

CRIMEN ORGANIZADO Y VIOLENCIA

El avance de la minería ilegal también está estrechamente ligado al crecimiento de economías criminales. Según encuestas citadas por el IPE, la inseguridad ciudadana, el crimen organizado y la violencia son percibidos como los principales impactos del avance de esta actividad.

Además, la minería ilegal genera otros efectos como la degradación de áreas naturales protegidas, la trata de personas, el contrabando y la extorsión.

Frente a este escenario, Fuentes Campos planteó la necesidad de priorizar políticas públicas que refuercen la trazabilidad del oro, la coordinación interinstitucional y la presencia del Estado en las zonas mineras.

El diagnóstico es claro: mientras el mercado internacional abre oportunidades para el desarrollo minero, la expansión del oro ilegal y de las redes criminales amenaza con distorsionar el sector y debilitar la institucionalidad del país.

Distritos del oro ilegal lideran mapa de homicidios en el Perú

La expansión de la minería ilegal en el Perú no solo genera daños ambientales, sino también un alarmante aumento de la violencia y del crimen organizado en varias regiones del país. De acuerdo con el informe presentado por el Instituto Peruano de Economía en el seminario “Minería 2026: Tendencias globales y la amenaza de las economías criminales”, organizado por Comex Perú, algunos de los distritos con mayor presencia de esta actividad figuran entre los más violentos del país.

Entre ellos destacan Pataz, Ananea y Inambari, territorios

Donde la minería ilegal tiene fuerte presencia los distritos con más homicidios registrados en 2025 son: Pataz-La Libertad (294), Ananea-Puno (159) e Inambari-Madre de Dios (129)

El estudio advierte que la minería ilegal mantiene una estrecha relación con delitos como extorsión, trata de personas, contrabando y deforestación, además de provocar inseguridad ciudadana y violencia en las zonas donde se desarrolla.

Según especialistas, el avance de estas economías criminales representa uno de los mayores desafíos para el Estado, al combinar explotación ilegal de recursos, degradación ambiental y expansión de redes delictivas en territorios estratégicos del país.

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