Resiliencia y florecer como Tuna
Mag. Ismael López Alguiar
Ismael.lopez@pucp.edu.pe
CEO de FLUIR

El cactus es una planta sumamente resiliente y adaptativa. Puede sobrevivir con escasa agua y sin ningún cuidado externo. Se adapta. Deja de crecer y enfoca sus energías en lo más importante. Lo que a veces implica que deje de florecer y dar frutos. Lo he venido observando por años. Tengo un cactus en mi jardín, que llamaremos Tuna, quien vivía sin ningún cuidado por varios años. Cada vez que llegaba a casa, la veía triste pero fuerte.
En la pandemia pasé a trabajo remoto y en casa me dediqué a cuidar el jardín. Luego de algunas semanas de regar regularmente el jardín sucedió que Tuna reverdeció, se alegró y crecía peleando espacio con otras plantas a las que parecía empujar. A los meses brotaron unos botones rojos. Un día me sorprendió el amanecer con una hermosa flor amarilla, radiante como el sol. En la noche la quise presentar en sociedad, pero se había escondido en los capullos rojos. Felizmente la inmortalicé en una fotografía. Al día siguiente volvió a florecer como un micro sol. Ahí descubrí la resiliencia y adaptación de Tuna. Dormir en la noche como capullo y florecer de día hasta convertirse en un hermoso y nutritivo fruto.
Hace unos días, arreglaba el jardín. Contemplaba a Tuna y pensé en hacerle la vida y crecimiento más fácil. Sin querer me tumbe a mi Tuna de flores amarillas. Trate de podar el cactus, que, según yo, le afectaba su crecimiento. Se quedó sin soporte y cayó pesada y lentamente descubriendo sus raíces. Tuve que actuar de emergencia, recuperar el cuerpo de Tuna, tratando de rescatar las partes con las flores y resembrarlo sin ninguna garantía de resultado. Sembré cuatro partes de la planta, la más pequeña solo por fe. Espere con pocas esperanzas que alguna vez prenda, pero la tiene difícil. Debe ser resiliente y adaptarse. En minería, para poder florecer, lograr su máximo nivel, las mujeres deben ser resilientes, es decir, saber gestionar la adversidad (incluso en medios poco sanos) para cuidar la salud mental y mantener el bienestar y el equilibrio.
El sector minero energético, no es un medio insano, pero las condiciones laborales de trabajar en un campamento alejado, experimentar la soledad permanente y el cambio de ambiente (a veces a climas extremos) sumado a la fuerte presión por alcanzar metas, extrema competitividad y situaciones de crisis por diversos factores no controlables, constituyen un espacio laboral complejo y retador. Encontré esta definición en internet: “La resiliencia es la capacidad humana para adaptarse positivamente a situaciones adversas, traumas, tragedias o tensiones significativas, saliendo fortalecido de ellas. No significa evitar el dolor, sino gestionarlo para seguir adelante, recuperar el equilibrio emocional y aprender de la experiencia”. Expertos como Boris Cyrulnik, explican que la resiliencia implica buscar formas de «volver a vivir de la mejor manera posible» tras un trauma o situación complejas.
Tuna se adaptó rápidamente a sus nuevos cuerpos mutilados y reducidos, floreciendo incluso de una pequeña ramita que besaba el suelo. La capacidad de adaptarse rápidamente fue muy impresionante, además me di cuenta de que, a veces, lo que creemos que es estorbo, y molestia, resulta que es soporte que nos sostiene y nos hace crecer más fuerte. Y no hablo solo de Tuna. Igualmente, para ti mujer minera el Sector te hace más fuerte justamente por las condiciones retadoras que ofrece. Estas condiciones retadoras no son un estorbo ni traba, sino motivadores para desarrollar todo tu potencial y FLUIR EN MINERÍA.
