Récord de participación consolida la reelección de Carlos Fernández y refuerza el rol del gremio como motor de desarrollo

La Cámara de Comercio e Industria de Arequipa (CCIA) vivió una jornada que marca un punto de inflexión en su historia reciente. Más de 200 asociados participaron en las elecciones del 8 de abril, estableciendo un récord de asistencia que refleja un renovado interés del empresariado por fortalecer su representación y asumir un rol más activo en el futuro económico de la región.

El resultado fue contundente: Carlos Fernández Fernández fue reelegido como presidente para el periodo 2026 con una amplia mayoría, en una señal clara de respaldo a una gestión orientada a la promoción de inversiones y la reactivación económica. Pero más allá del resultado, la elección evidenció un cambio en la dinámica gremial: el empresariado arequipeño busca hoy mayor protagonismo en la toma de decisiones.

UN GREMIO FORTALECIDO

La masiva participación no solo rompió récords, sino que confirmó la consolidación de la CCIA como un actor clave en la articulación entre el sector privado y el desarrollo regional. Con 138 años de trayectoria, la institución atraviesa una etapa en la que la institucionalidad y la participación se convierten en pilares para enfrentar los desafíos económicos actuales.

Durante la jornada, los asociados coincidieron en la necesidad de fortalecer el rol del gremio como promotor de inversiones en sectores estratégicos. En ese escenario, la nueva directiva —que incluye a representantes vinculados a la actividad minera, como Pablo Alcázar Zuzunaga como presidente del Comité de Minería— refleja una visión integradora de los principales motores económicos de Arequipa.

El propio Fernández destacó el carácter histórico del proceso. “Ha sido un récord en votación”, afirmó, subrayando que este nivel de participación evidencia el compromiso del empresariado con el desarrollo sostenible. La CCIA, en ese sentido, no solo representa intereses empresariales, sino que se posiciona como una plataforma para dinamizar la economía regional.

MINERÍA: PILAR DEL EMPLEO

Dentro de la agenda de la CCIA, la minería ocupa un lugar central. No solo por su peso en la generación de recursos, sino por su impacto directo en el empleo formal. Según el Ministerio de Energía y Minas, Arequipa registró en febrero de 2026 más de 46 mil puestos de trabajo en este sector, lo que representa el 17,06% del total nacional.

Este liderazgo convierte a la región en un referente minero, con proyectos de gran envergadura como Tía María, Pampa de Pongo y Zafranal, cuyas inversiones oscilan entre los 1,800 y 2,000 millones de dólares. Sin embargo, algunos de estos proyectos enfrentan pausas o reconfiguraciones, lo que plantea el desafío de generar condiciones que permitan su reactivación.

En ese contexto, la CCIA asume un rol estratégico: promover el diálogo, facilitar condiciones para la inversión y contribuir a la competitividad del sector. La presencia de actores vinculados a la minería dentro de la directiva refuerza esta apuesta, en una región donde el desarrollo económico está estrechamente ligado al dinamismo de esta industria.

AGENDA 2026

De cara a su nuevo periodo, la gestión de Fernández se enfocará en dinamizar la economía local a través de la promoción de inversiones, el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas y la generación de un entorno favorable para los negocios.

Entre las prioridades se encuentran la articulación de proyectos estratégicos, la mejora de la competitividad regional y la promoción de espacios que impulsen el desarrollo empresarial. En esa línea, temas como la situación del recinto de Cerro Juli también forman parte de la agenda, por su importancia en la generación de actividad económica. La reelección del presidente de la CCIA, respaldada por una participación histórica, envía una señal clara: el empresariado arequipeño está dispuesto a asumir un rol protagónico en la construcción del crecimiento regional. En ese camino, la promoción de inversiones —especialmente en sectores clave como la minería— se perfila como el eje sobre el cual se construirá la próxima etapa de desarrollo para Arequipa.

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