El sector minero en Colombia cerró 2025 con un balance negativo que encendió las alertas entre empresarios y analis
tas económicos, luego de registrar su mayor retroceso en los últimos 20 años, con excepción del periodo de la pandemia.
De acuerdo con cifras entregadas por la Asociación Colombiana de Minería, la actividad minera se contrajo 8,3 % durante
el año pasado, convirtiéndose en uno de los sectores con peor desempeño dentro de la economía nacional.
El descenso se reflejó en la mayoría de los segmentos productivos. La explotación de carbón registró una reducción significativa, mientras que los minerales metálicos presentaron una disminución aún más pronunciada. Los minerales no metálicos también evidenciaron caídas, aunque en menor proporción, lo que confirma que la desaceleración ha sido generalizada.
Expertos del sector señalan que el resultado no obedece a un solo factor, sino a una combinación de condiciones que han
afectado la confianza de los inversionistas. Entre los elementos señalados figuran cambios regulatorios, mayores cargas tributarias y dificultades operativas en algunas zonas productivas del país.
Uno de los indicadores más preocupantes se registró en la inversión extranjera directa, que sufrió un desplome histórico.
Durante 2025, el capital internacional destinado a proyectos mineros se redujo en cerca del 86 %, al pasar de más de 1.100
millones de dólares en 2024 a aproximadamente 159 millones de dólares el año siguiente.
Esta caída coincide con una disminución en los recursos destinados a exploración minera, actividad clave para garantizar
nuevas reservas y sostener la producción a largo plazo. Según especialistas, la reducción en este tipo de inversiones podría
limitar el desarrollo de futuros proyectos y comprometer la sostenibilidad del sector.
El impacto de la desaceleración minera no se limita a las empresas del sector. Su efecto se extiende a otras áreas de la economía, debido a que la actividad minera genera encadenamientos productivos con proveedores, transportadores y servicios asociados. Por ello, la caída también se traduce en menor generación de empleo y reducción de ingresos fiscales para departamentos y municipios.
(Fuente: Agencia Periodismo Investigativo)

