Arequipa, Áncash y Lambayeque defienden el rol del cobre y cuestionan a sectores que desinforman y bloquean proyectos

HÉCTOR MAYHUIRE – TODO MINERÍA

En el panel “Gobernadores regionales del cobre” de la Expo Cobre 2026, las autoridades de Arequipa, Áncash y Lambayeque no solo defendieron el rol de la minería como motor económico, sino que marcaron una posición firme frente a quienes se oponen a esta actividad. Coincidieron en que el rechazo sin sustento técnico frena el desarrollo, genera desinformación y termina afectando directamente a la población más vulnerable.

MINERÍA MOTOR DE DESARROLLO

El gobernador de Arequipa, Rohel Sánchez, fue claro al señalar que la minería es parte esencial de la estructura productiva del país y no puede ser detenida por posturas ideológicas. “No podemos frenar ninguna actividad económica en el territorio, menos aún la minería, que es clave para el desarrollo”, sostuvo.

Sánchez destacó que Arequipa cuenta con proyectos estratégicos como Cerro Verde, Tía María y Zafranal (en pausa), además de una cartera que supera los 7 mil millones de dólares. Sin embargo, advirtió que el principal problema no es la falta de inversión, sino la lentitud del Estado y la desconexión entre el gobierno central y las regiones.

En esa línea, cuestionó que existan sectores que desacreditan la minería sin reconocer su impacto en infraestructura, empleo y cierre de brechas. “El país no puede seguir atrapado en discursos que niegan la realidad productiva del territorio”, remarcó.

OPOSICIÓN GENERA DESCONFIANZA

Desde Áncash, el gobernador Koki Noriega fue aún más directo al advertir que la oposición a la minería, sumada a la burocracia estatal, termina alejando a la población de los beneficios reales del sector.

Explicó que, pese a ser una de las regiones con mayor producción minera, muchos ciudadanos no perciben mejoras en su calidad de vida debido a la paralización de proyectos y la ineficiencia en la ejecución del gasto. “La gente se pregunta para qué sirve la minería si no ve resultados. Y eso es consecuencia de trabas y discursos que distorsionan la realidad”, afirmó.

Noriega también criticó el centralismo que impide ejecutar obras con rapidez, poniendo como ejemplo proyectos detenidos por permisos en Lima. “Mientras algunos se oponen a la minería, tampoco permiten que los recursos que genera se conviertan en obras. Ese es el verdadero problema”, enfatizó.

CRÍTICA A DISCURSOS ANTIMINEROS

El gobernador de Lambayeque, Jorge Pérez, lanzó uno de los mensajes más contundentes del panel. Rechazó abiertamente a quienes promueven una agenda contraria a la minería y calificó esas posturas como desconectadas de la realidad.

“El cobre está en todo. Si alguien se opone a la minería, debería dejar de usar celular o vehículo”, afirmó, en clara alusión a la importancia del mineral en la vida cotidiana. Añadió que la minería “no es el problema, es la solución para el desarrollo del país”.

Pérez también cuestionó las promesas políticas que plantean cambios estructurales sin sustento técnico. “Decir que cambiando la Constitución se resolverán los problemas es engañar a la población”, sostuvo, marcando distancia de propuestas populistas.

Además, propuso avanzar hacia la industrialización del cobre con el corredor norte, con proyectos como el parque industrial minero y el impulso del puerto de Eten, lo que permitiría generar mayor valor agregado y empleo.

BUROCRACIA Y OPOSICIÓN

Los tres gobernadores coincidieron en que el país enfrenta una doble barrera: por un lado, la burocracia del Estado central, que retrasa proyectos durante años; y por otro, la oposición ideológica que bloquea iniciativas clave.

Señalaron que la falta de permisos, la sobrecarga normativa y la escasa articulación entre niveles de gobierno impiden que los recursos de la minería se traduzcan en obras concretas. A ello se suma la desinformación promovida por sectores antimineros, que debilita la confianza en la inversión.

En ese contexto, hicieron un llamado a fortalecer la gobernanza territorial, simplificar procesos y promover una visión basada en evidencia. También destacaron la necesidad de educar a la población sobre el verdadero impacto de la minería.

El mensaje final fue contundente: el Perú no puede darse el lujo de rechazar su principal fuente de riqueza. La minería, bien gestionada, es la herramienta más poderosa para cerrar brechas. Pero para lograrlo, se requiere decisión política, eficiencia estatal y, sobre todo, dejar de lado discursos que frenan el desarrollo.

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