Poder Ejecutivo nacional presentó formalmente ante el Congreso el proyecto de ley denominado Súper RIGI —cuyo nombre técnico es Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias—, una iniciativa diseñada para atraer capitales de gran escala hacia sectores estratégicos que aún no han alcanzado desarrollo industrial pleno en el país.
La presentación fue confirmada el 26 de mayo y ya se encuentra en tratamiento parlamentario. El esquema apunta a sectores considerados «industrias del futuro», entre los que el ministro de Economía, Luis Caputo, mencionó de manera explícita la fabricación de baterías de litio, vehículos eléctricos,
paneles solares, turbinas eólicas y la cadena de valor del uranio. En todos estos rubros, Argentina posee recursos Presidente Argentino Javier Milei envió al Congreso el Súper RIGI naturales estratégicos, pero carece aún de capacidad industrial instalada para procesarlos localmente, lo que representa una oportunidad de diferenciación en el mercado global de la transición energética.
¿QUÉ ES EL SÚPER RIGI Y EN QUÉ SE DIFERENCIA DEL RIGI ORIGINAL?
El régimen se concibe como un instrumento autónomo y complementario al Régimen de Incentivos a Grandes Inversiones (RIGI) aprobado en 2024.
A diferencia de éste, el Súper RIGI está reservado exclusivamente para nuevas
actividades productivas que a la fecha de sanción de la ley no se desarrollen en el país, o cuyo grado de avance sea apenas experimental o piloto. Una restricción clave: las empresas que ya hayan solicitado ingreso al RIGI original no podrán adherirse al nuevo régimen, y tampoco podrán hacerlo proyectos similares a otros ya presentados bajo ese esquema.
PRINCIPALES BENEFICIOS DEL SÚPER RIGI:
- Ganancias corporativas al 15% (vs. tasa general del 35%).
- Contribuciones patronales del 10% sobre nuevas relaciones laborales.
- Certificados de Crédito Fiscal para cancelar IVA en inversiones.
- Exención de derechos de importación y exportación sobre bienes del proyecto.
- Libre disponibilidad progresiva de divisas de exportación (20%, 40% y 100% en tres años).
- Amortización acelerada de activos fijos e infraestructura.
- Deducción de quebrantos sin límite temporal.
- Estabilidad tributaria, aduanera y cambiaría por 30 años.
ESTABILIDAD POR TRES DÉCADAS: EL EJE DE LA APUESTA
Quizás el aspecto más valorado por el sector privado es la garantía de estabilidad normativa a treinta años. El régimen protege a los VPU frente a actos confiscatorios o expropiatorios, asegura el derecho a la operación continuada y garantiza acceso irrestricto a la justicia. En un contexto en que la volatilidad regulatoria argentina ha sido históricamente una barrera de entrada para capitales de largo plazo, este horizonte temporal busca dar certidumbre a proyectos con períodos de maduración prolongados, como los que caracterizan a la gran minería y a los proyectos de energía nuclear y renovable.

