Apurímac y Arequipa lideran la cartera de proyectos al 2026, mientras el país mantiene explorado apenas el 0,3% de su potencial geológico

TODO MINERÍA

Lima. El sur peruano vuelve a posicionarse como el principal foco de las inversiones en exploración minera. De los 69 proyectos que conforman la cartera nacional de exploración al 2026, 20 se concentran en Apurímac y Arequipa, regiones que encabezan el interés de las empresas por descubrir nuevos yacimientos en un contexto de creciente demanda mundial de minerales críticos para la transición energética.

La cartera, que demanda una inversión superior a US$ 757 millones, fue presentada por el presidente ejecutivo del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), Paolo Alzamora, durante la inauguración del XV Congreso Latinoamericano de Túneles y Obras Subterráneas 2026, encuentro que reunió en Lima a especialistas, autoridades, empresas y académicos vinculados a la minería, la infraestructura y las geociencias.

Sin embargo, el dato que marcó el debate fue otro: solo el 0,3% del territorio con potencial minero del Perú ha sido explorado, una cifra que evidencia la enorme frontera geológica aún por investigar y las oportunidades que permanecen sin descubrir.

EL SUR LIDERA LA BÚSQUEDA DE NUEVOS YACIMIENTOS

La distribución de los proyectos confirma que el corredor minero del sur mantiene su protagonismo. Apurímac concentra 12 proyectos de exploración, seguida de Arequipa con ocho, convirtiéndose en las regiones con mayor actividad prevista para los próximos años. También figuran iniciativas en Ayacucho, Moquegua, Tacna, Puno y Huancavelica, consolidando al sur como el principal destino de las inversiones exploratorias.

Estas regiones albergan importantes sistemas mineralizados, principalmente de cobre, aunque también presentan potencial para otros metales estratégicos que serán fundamentales para industrias como la electromovilidad, las energías renovables y el almacenamiento de energía.

EXPLORAR HOY PARA PRODUCIR MAÑANA

La exploración representa la primera etapa del ciclo minero y constituye la base para descubrir recursos minerales que, tras sucesivas evaluaciones técnicas, podrían convertirse en reservas económicamente explotables.

Durante esta fase se desarrollan campañas de perforación, estudios geológicos, análisis geoquímicos y levantamientos geofísicos que permiten identificar la ubicación, tamaño y calidad de los depósitos minerales. Solo después de estos trabajos es posible avanzar hacia estudios de prefactibilidad y factibilidad, donde se determina si un proyecto puede convertirse en una futura operación minera.

El reducido porcentaje del territorio explorado refleja que el Perú conserva un amplio potencial para nuevos hallazgos, especialmente en un escenario internacional donde la demanda de cobre y minerales críticos continúa acelerándose.

Durante el congreso, Paolo Alzamora destacó que la información geocientífica se ha convertido en uno de los principales factores para atraer inversiones de riesgo. La elaboración de mapas geológicos, investigaciones geoquímicas y estudios geofísicos permite reducir la incertidumbre de los proyectos, orientar con mayor precisión las campañas de exploración y optimizar las decisiones de inversión.

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