Roderick Eggert, de Colorado School of Mines, plantea elevar la producción de cobre, fortalecer la información geocientífica y aprovechar los subproductos sin imponer el procesamiento local.
El Perú tiene minerales para jugar un papel relevante en la nueva geopolítica de las materias primas, pero los recursos bajo tierra no serán suficientes. El país necesita fortalecer una infraestructura minera que incluya información geocientífica, formación profesional, investigación, tecnología y cooperación internacional, además de carreteras, energía y agua, esto como parte del gobierno que no puede descuidar su rol.
Esa fue una de las principales conclusiones de Roderick Eggert, profesor e investigador de Colorado School of Mines, durante el ciclo de conferencias por el LXXX aniversario de la Facultad de Geología, Geofísica y Minas de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), en Arequipa.
Ante un auditorio de estudiantes y docentes, Eggert colocó el debate más allá de la extracción. Su exposición, “Minerales críticos: perspectivas económicas y de política pública para el Perú”, abordó qué convierte a un mineral en crítico, los desafíos de política industrial y las oportunidades que la creciente competencia internacional abre para economías productoras.
La premisa parece sencilla, pero tiene consecuencias económicas profundas. Un mineral adquiere condición crítica cuando resulta indispensable para determinadas tecnologías y, simultáneamente, existe riesgo de interrupción en su abastecimiento. “Un riesgo para un usuario es una oportunidad para un productor”, sostuvo Eggert.
Para el Perú, esa oportunidad tiene un protagonista evidente: el cobre.

MÁS COBRE, INFORMACIÓN Y TECNOLOGÍA
Eggert planteó como primera recomendación redoblar esfuerzos para incrementar la producción cuprífera bajo estándares ambientales sostenibles y socialmente responsables. La propuesta parte de una tendencia estructural: existe amplio consenso sobre el crecimiento de la demanda mundial de cobre, mientras la oferta podría encontrar dificultades para avanzar al mismo ritmo.
Pero encontrar las próximas minas será progresivamente más complejo. Muchos depósitos próximos a la superficie ya han sido identificados, por lo que la exploración requerirá información geológica diferente, de mayor detalle y sofisticación. De allí que mejorar la recopilación, procesamiento y publicación de información geocientífica básica deba convertirse, según el especialista, en parte de la política de competitividad minera.
La infraestructura, por tanto, comienza también con conocimiento. Eggert incorporó en esa agenda el fortalecimiento de la educación, capacitación, investigación y desarrollo tecnológico, junto con mayores colaboraciones internacionales y mecanismos de acción regional.

Otro espacio de oportunidad está dentro de las propias operaciones. El investigador recomendó mejorar la recuperación de minerales obtenidos como subproductos. El dato explica su importancia: entre 35 y 40 de los aproximadamente 60 minerales considerados críticos por Estados Unidos se obtienen principalmente como subproductos de procesos mineros y metalúrgicos.
Eso significa que una operación diseñada alrededor de un metal principal puede albergar valor económico adicional si dispone de tecnología, conocimiento y condiciones comerciales para recuperarlo.
VALOR AGREGADO, PERO CON COMPETITIVIDAD
Eggert introdujo también una advertencia en un debate recurrente en los países mineros: transformar localmente los minerales no garantiza, por sí mismo, mayor competitividad.
“Consideren cuidadosamente el valor agregado o procesamiento, pero no lo exijan”, señaló. Su planteamiento apunta a evaluar cada oportunidad antes de convertir el procesamiento nacional en una obligación. Las ventajas que permiten extraer competitivamente un yacimiento no necesariamente existen en fundición, refinación o manufactura.
Australia ofrece una referencia distinta. Su política busca capturar mayor valor de los minerales críticos mediante procesamiento local, cadenas de suministro resilientes, alianzas internacionales y una estrategia vinculada con las energías renovables. Sin embargo, cada país debe evaluar sus propias ventajas.
Para Perú, Eggert añadió otras dos piezas: fortalecer los encadenamientos hacia atrás —proveedores, servicios, capacidades e insumos que abastecen a las minas— y utilizar las oportunidades internacionales de financiamiento público sin construir una dependencia permanente de esos recursos.
El mensaje final trasciende la coyuntura de precios. En la carrera mundial por asegurar cobre y otros minerales esenciales, poseer reservas constituye apenas el punto de partida. Convertir la geología en inversión, producción, conocimiento y desarrollo tecnológico será lo que determine si el Perú aprovecha realmente la era de los minerales críticos.

