La histórica mina hoy operada por Minera Bateas y controlada por Fortuna Mining, produjo 247.367 onzas de plata en el tercer trimestre y avanza en infraestructura para sostener varios años más de operación en Arequipa
Llegar a Bateas, en Caylloma, es rozar el cielo antes de ingresar a las entrañas de la tierra. A más de 4.500 metros sobre el nivel del mar, donde el oxígeno escasea y los Andes dominan el horizonte, cerca de un millar de trabajadores mantiene activa una historia minera que comenzó hace más de cinco siglos. La antigua mina Caylloma opera hoy bajo Minera Bateas, controlada por la canadiense Fortuna Mining, y atraviesa un nuevo capítulo: produjo 247.367 onzas de plata durante el tercer trimestre de 2026, 7% más que en los tres meses anteriores, mientras la ampliación de su instalación de almacenamiento de relaves N.° 3 alcanzó 64% de avance.
Viajar hasta allí ya anticipa la dimensión del desafío. Bateas se encuentra en el distrito minero de Caylloma, aproximadamente a 225 kilómetros al noroeste de la ciudad de Arequipa y a unos 14 kilómetros de la localidad de Caylloma. El viaje puede tomar cerca de siete horas, entre extensos caminos de altura y tramos marcados por los baches. En este territorio trabajan alrededor de 350 empleados de la compañía y centenares de colaboradores de empresas contratistas, expuestos a temperaturas que con frecuencia descienden por debajo de los cero grados. Es un frío intenso, de esos que parecen quemar hasta los huesos cuando no se lleva el abrigo adecuado.
La operación no se detiene durante el año. Bajo la superficie funciona una mina subterránea conectada con una planta concentradora e infraestructura auxiliar, mientras el suministro energético proviene de la red eléctrica nacional.
Los resultados del tercer trimestre muestran que producir más plata no exigió elevar significativamente el tonelaje tratado. Bateas extrajo 139.868 toneladas de mineral y procesó 140.832 toneladas, prácticamente el mismo volumen del trimestre precedente. La diferencia fue cubierta con mineral almacenado.
La clave estuvo en la calidad y el desempeño metalúrgico: la ley media de plata alcanzó 66 gramos por tonelada y mejoró la recuperación del metal. Así, con un volumen estable de procesamiento, la mina consiguió elevar 7% su producción argentífera, que la mantiene como mina de mediana escala.
DE LOS ANTIGUOS SOCAVONES A LA MINERÍA TECNIFICADA
La historia ayuda a entender la singularidad de Bateas. Mucho antes de los equipos automatizados, en esta parte de los Andes ya se extraían minerales utilizando métodos rudimentarios y molinos de piedra. Durante la Colonia, Caylloma se consolidó como uno de los antiguos centros productores de plata del Perú.
Pero cinco siglos de minería también dejaron periodos de agotamiento y declive. Hacia finales del siglo XX, la producción cayó y la actividad estuvo cerca de paralizarse a comienzos de los años 2000.
El giro llegó el 8 de junio de 2005, cuando Minera Bateas adquirió los derechos mineros de la UEA San Cristóbal. En 2006 entró en funcionamiento una nueva planta concentradora con capacidad inicial de 450 toneladas por día. Posteriores ampliaciones llevaron esa capacidad hasta 1.500 tpd.
Desde 2019, la automatización comenzó a transformar nuevamente la operación, esta vez bajo la perspectiva de una mina subterránea cada vez más inteligente.
Bateas conserva, además, un marcado perfil polimetálico. Durante el tercer trimestre produjo 11,4 millones de libras de zinc y 8,4 millones de libras de plomo, con leyes medias de 4,08% y 2,98%, respectivamente.
Su geología explica esa diversidad. En el distrito de Caylloma se han identificado más de 15 sistemas importantes de vetas epitermales enriquecidas con plata y metales base. Algunas estructuras alcanzan hasta cuatro kilómetros de longitud. Las reservas reportadas ascienden a 2,3 millones de toneladas, con leyes promedio de 89 g/t de plata, 2,42% de plomo y 3,50% de zinc.
INFRAESTRUCTURA PARA PROLONGAR LA HISTORIA
Mientras la extracción continúa bajo tierra, en superficie se libra otra carrera contra el tiempo. Al 30 de septiembre, la ampliación de la instalación de almacenamiento de relaves N.° 3 registraba 64% de avance. Fortuna Mining proyecta culminar los trabajos hacia finales de 2026.
No es una obra secundaria. La nueva capacidad de almacenamiento permitirá respaldar las operaciones durante varios años adicionales y se convierte en una pieza estratégica para el horizonte de Bateas.
La mina también acumuló 28.913 onzas equivalentes de oro (GEO) entre enero y septiembre, luego de registrar 9.897 GEO en el tercer trimestre. El resultado prácticamente alcanza el piso de la proyección anual de Fortuna, situada entre 29.000 y 33.000 GEO, y abre la posibilidad de superar esa previsión al cierre del año.
A más de 4.500 metros, Bateas continúa así una historia que ha sobrevivido a distintos ciclos de la minería peruana. De los antiguos molinos de piedra a la automatización subterránea, Caylloma cambió de métodos, tecnología y escala. Cinco siglos después, el desafío sigue siendo el mismo: encontrar bajo los Andes los minerales capaces de mantener viva una mina que se resiste a convertirse únicamente en historia.
