Universidades públicas reciben casi S/ 2,000 millones en 10 años, pero solo ejecutan el 47%, según un informe de Von Hesse Consultores
Héctor Mayhuire R.
El reto no es cuánto se recibe, sino qué se gasta y cómo se prioriza. Las universidades públicas peruanas han navegado la última década (2014-2024) con un flujo de capital que debería ser un motor de cambio: el canon y las regalías mineras. Sin embargo, la historia de esta bonanza es una de fondos estancados y potencial desaprovechado. En total, estas instituciones recibieron 1,975 millones de soles por estas transferencias y con lo del 2025 dicha cifra superaría los 2.250 millones. No obstante, el promedio de ejecución de estos recursos en los últimos 10 años apenas alcanzó el 47 %. En otras palabras, menos de la mitad del dinero autorizado se tradujo en proyectos concretos de inversión, según datos de la fuente SIAF-MEF.
La ineficiencia en el gasto no es un fenómeno aislado. El porcentaje de ejecución ha oscilado con notable volatilidad. Mientras que en 2019 se registró un pico de ejecución del 60.9 %, los años siguientes mostraron altibajos: una ejecución del 50.7 % en 2020 y 58.9% en 2021.
El peor desempeño reciente fue en 2023, con solo el 42.8% ejecutado. Si bien en 2024 la ejecución se recuperó ligeramente, llegando al 58.6 %, aún no logra acercarse a su récord, lo que genera dudas sobre la capacidad de gestión universitaria para transformar la riqueza mineral en desarrollo académico y de infraestructura.

INVERTIR, NO PAGAR SUELDOS
El marco legal es estricto en el uso de estos recursos. Los Gobiernos Regionales (GORE) están obligados a entregar el 20% del total percibido por canon a las universidades públicas. Es fundamental destacar que este 20% del GORE equivale al 5% del monto total del canon.
Estos fondos tienen un destino exclusivo: la inversión en investigación científica y tecnológica y su respectiva infraestructura, para potenciar el desarrollo. El uso preferente es la investigación científica aplicada en áreas como salud pública, sanidad agropecuaria, biodiversidad y uso eficiente de energías renovables.
Además, se permite destinar hasta el 50% de los fondos a proyectos de inversión pública vinculados con la infraestructura y equipamiento universitario, siempre que no tengan fines empresariales. La ley es clara en su principal prohibición: los fondos no pueden utilizarse, en ningún caso, para el pago de remuneraciones o retribuciones.
CONSTRUCCIÓN DE AULAS
A pesar de que la ley prioriza la investigación, el destino principal del gasto en 2024 fue la infraestructura. Un informe de Von Hesse Consultores, presentado y divulgado en Perumin 37 de setiembre, revela que casi la mitad del presupuesto del canon, el 48%, se destinó a la Construcción de edificios y estructuras.
Dentro de esta inversión, la prioridad se centró en aulas, pabellones y facultades, que representaron el 54% del top 50 de proyectos ejecutados. Los laboratorios, cruciales para la investigación, solo captaron el 16% de los proyectos. Un 38% adicional se destinó a la Adquisición de vehículos, maquinarias y otros.
EL LIDERAZGO DE CUSCO
En 2024, el ranking de las universidades que más transferencias recibieron fue liderado por instituciones de regiones con alta actividad minera e hidrocarburífera. Las diez universidades principales concentraron el 64% del total.
El liderazgo fue para la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, que recibió 115 millones de soles. Le siguieron la U. N. San Luis Gonzaga de Ica (S/ 82 millones) y la U. N. Intercultural de Quillabamba, también en Cusco (S/ 80 millones).
La Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) de Arequipa se ubicó en el sexto lugar, con una transferencia de 50 millones de soles, consolidando su posición como una de las instituciones más beneficiadas.
NUEVO FLUJO MILLONARIO
Las transferencias provenientes de la minería han mantenido un ritmo elevado. El canon minero en Perú alcanzó al cierre de mayo de 2025 un monto de aproximadamente S/ 6,982 millones, representando el segundo mayor valor histórico registrado. Sumando las regalías mineras, que se elevaron a unos S/ 1,293 millones hasta la misma fecha, el país recibió más de S/ 8,200 millones en ingresos mineros durante el primer semestre del año. Este monto incluye además transferencias por Derecho de Vigencia y Penalidad, que sumaron cerca de S/ 25 millones
Henry Polanco Cornejo, vicerrector de Investigación de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), en agosto en un foro organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), señaló, tras destacar del importante apoyo de la minería, señaló que, gracias a los recursos provenientes del canon y las regalías mineras, la UNSA se ha posicionado entre las diez mejores universidades del país, y como una de las más destacadas fuera de Lima. En los últimos cuatro años, la casa de estudios ha recibido más de S/ 350 millones, de los cuales S/ 175 millones se destinaron a proyectos vinculados al medio ambiente, turismo, comunicaciones y fortalecimiento institucional. A modo de ejemplo, se estima que la UNSA en Arequipa recibió aproximadamente S/ 709.6 millones en canon y regalías entre 2004 y 2025, lo que subraya la escala de los recursos destinados a estas casas de estudio.
El desafío de los próximos años para las universidades públicas, según el análisis de Von Hesse Consultores, no está en la captación de recursos, sino en superar la barrera del 50% de ejecución. Es crucial que el nuevo flujo de fondos se dirija con eficiencia a la inversión en investigación y tecnología, un uso que, a la luz de las cifras, ha quedado rezagado frente a la construcción de infraestructura. De no ser así, la paradoja de tener los bolsillos llenos y las necesidades a medio resolver continuará lastrando el desarrollo regional y académico.

