Por Corte norteamericana sabremos la verdad

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Entre claro y oscuro

Un juez de una Corte de Nueva York, Estados Unidos, accedió al pedido peruano: descubrir todo lo relacionado con la compra de Rutas de Lima por parte de Brookfield. La decisión de la justicia norteamericana pone contra las cuerdas a Brookfield, Odebrecht y Rutas de Lima, en la práctica –según evidencias por confirmar–, son lo mismo.

Para el suscrito y Todo Minería, es una obligación moral difundir la noticia en lugar de ocultarla. La decisión del juez norteamericano es una demostración de que la esperanza está vigente y que el país se levanta sobre legados perniciosos que los más pobres pagan diariamente: peajes cada vez más caros por tramos cortos y contratos suscritos sin completar las obras acordadas. La denuncia tenía que hacerse allá, en Estados Unidos, porque acá, en Perú, la fiscalía y el Poder Judicial –y hasta la Procuraduría del Estado– fueron infiltrados por intereses contrarios al país.

Resumiendo: Durante la gestión de Susana Villarán en la Municipalidad de Lima, Odebrecht suscribió contratos para hacerse cargo de las pistas de entrada y salida de Lima, por el norte y sur. Villarán aceptó haber recibido coima por tales contratos. Antes dijo que “lo volvería hacer por el bien de Lima” y después, frente al juez niega su versión. Como se sabe, todo acto de corrupción es penalizado por cláusulas contractuales. La constructora brasileña vendió de manera ficticia a Brookfield su participación en Rutas de Lima. La operación se realizó cuando ya se sabía de las coimas repartidas por Odebrecht y la condena judicial del propietario. La supuesta venta se hizo para desentenderse de los actos repudiables cometidos siendo Odebrecht. De esta manera, Brookfield, libre de toda responsabilidad acudió a juzgados comerciales para reclamar lo que considera son sus derechos. La orden del juez de Nueva York incluye a los bancos en Estados Unidos involucrados en la operación de compra-venta. Al exhibir los expedientes se sabrá el origen del dinero: Brookfield compró Rutas de Lima con fondos provenientes de Odebrecht. Quedará a la vista el intento de estafar a Perú.     

Cuando se descubra todo lo actuado se caerá la pretensión de Brookfield de cobrarle al país un laudo a su favor de US$2,700 millones por, supuestamente, haber sido afectado comercialmente. Lo cierto es que solamente “pagó” US$430 millones por “adquirir” Rutas de Lima. La codicia sumada a la sinvergüencería. 

El exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga inició en solitario una cruzada contra lo que considera, cueste lo que cueste, debe ser un cierra filas irreductible contra la corrupción. En el camino vimos a ciertos personajes ridiculizar al exalcalde, poniéndose del lado contrario y repitiendo sin sustento ese relamido argumento: “al no pagar los laudos se espantan las inversiones extranjeras”. ¡Mentira! Es todo lo contrario: las inversiones extranjeras saben ahora que en adelante aquí no se juega sucio y que, cualquier sospecha de corrupción, tarde o temprano se sabrá. La noticia es entonces, el punto de quiebre para el país. Las acostumbradas cobardías y medianías están llegando a su fin.

Rafael López Aliaga
Susana Villarán

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