El Ministerio de Energía y Minas (Minem) atraviesa uno de sus momentos más críticos en medio de tensiones políticas, cuestionamientos a la estabilidad normativa del sector y la reciente renuncia de su titular, Ángelo Alfaro Lombardi, tras la difusión de una grave denuncia en su contra. Once pasaron por dicha cartera y todo refleja improvisación en el actual gobierno izquierdista.
La salida del funcionario, confirmada por la Presidencia de la República del Perú, se produce apenas 26 días después de haber asumido el cargo, en una gestión marcada por controversias y en un contexto de alta sensibilidad para la seguridad energética del país.

DENUNCIAS Y CUESTIONAMIENTOS
El Gobierno informó que aceptó la dimisión de Alfaro Lombardi luego de que se hiciera pública una denuncia por presunto abuso sexual ocurrido hace más de dos décadas en Pucallpa. La acusación, que también incluye señalamientos de violencia física y psicológica, generó una fuerte presión mediática y política que precipitó su salida.
Pese a que inicialmente el presidente José María Balcázar descartó su relevo, argumentando que se trataba de un asunto personal del pasado, la controversia escaló rápidamente. El propio mandatario había señalado que el entonces ministro sostenía que no existieron conflictos en la relación con su expareja, con quien tuvo un hijo.
En su comunicado oficial, el Ejecutivo agradeció los servicios prestados por Alfaro, destacando su compromiso en la conducción de un sector clave. Sin embargo, la crisis política evidenció la fragilidad institucional en una cartera estratégica.
PRESIÓN POLÍTICA
La renuncia ocurre en paralelo a un escenario de creciente tensión en torno a las modificaciones a la Ley General de Minería, impulsadas desde el Congreso. Diversos sectores han advertido que estos cambios podrían afectar la seguridad jurídica y favorecer la expansión de actividades informales.
En ese contexto, gremios empresariales y actores del sector han expresado su preocupación por lo que consideran una arremetida política que podría debilitar la minería formal, uno de los principales motores económicos del país.
El Minem, ya golpeado por constantes cambios de titulares, enfrenta ahora el desafío de recuperar estabilidad en medio de un debate que impacta directamente en la inversión, la producción y la competitividad frente a otros países mineros.
La combinación de crisis política, cuestionamientos personales y reformas en discusión coloca al sector en una situación compleja, donde la toma de decisiones será determinante para evitar mayores efectos en la economía nacional.
El futuro inmediato del Minem dependerá de la capacidad del Ejecutivo para restablecer la confianza y garantizar un manejo técnico en un sector clave para el desarrollo del Perú.
