Conspiración comunista no se detiene

Manuel Gago

La economía reacciona ante la grave crisis política ocasionada por el JNE y la ONPE. El dólar sube y, como en el 2021 –si todo sigue como está–, es probable una próxima fuga de capitales. La incertidumbre provocada después de la reciente primera vuelta electoral crea escenarios desalentadores. Gane quien gane la segunda vuelta será declarado presidente ilegítimo y su gobierno será débil y repetiría la pesadilla provocada por fraude de Pedro Castillo.  

Frente a las “irregularidades” cometidas por la ONPE, el comportamiento del JNE es descalificado. Huele a complicidad. Para el suscrito, la manipulación cibernética de votos es un hecho.

Las inversiones responsables y respetuosas de los valores libertarios y democráticos no están al margen de la realidad. Los gremios empresariales piden la contratación de una firma internacional para auditar los sistemas de la ONPE para confirmar si hubo o no fraude electoral. Las gerencias modernas no pueden dejar desprotegidas a la población y a sus clientes, a la razón de sus riquezas. Igualmente, mediante comunicado conjunto, exautoridades de alto nivel se manifiestan contra el mal desenvolvimiento de las autoridades electorales. En resumen, “los ánimos están caldeados”.

Hora de limpiar la casa. El caso Tía María es ejemplar. No se puede consentir que el proyecto de cobre un día va y al otro no sin saber si la mina termine invadida por mineros ilegales. La incapacidad, debilidad y hasta complicidad del Ejecutivo no pueden continuar. Por hacer tabla rasa del Estado de Derecho, la cartera de US$60,000 millones de proyectos mineros siguen estancados y con el peligro de ser “expropiados” para después ser entregados a la ilegalidad. No seamos ingenuos, las bases políticas de la extrema izquierda –minería ilegal, narcotráfico, extorsionadores, sicarios y otros– pretenden ser parte del gobierno mediante fraude electoral. 

Después de todo lo vivido es lamentable que sectores de la población voten por progresistas y comunistas cuyo afán es minar las perspectivas reales de progreso. Los ideales socialistas avanzan en los barrios mesocráticos por la enseñanza escolar y universitaria. Los padres que surgieron gracias a las políticas de mercados abiertos y por su ingenio y perseverancia, les dan la razón a sus inexpertos hijos sin conocer todas las tragedias vividas. Estos jóvenes piden más intervencionismo del Estado y desconocen las virtudes del Capítulo Económico de la Constitución de 1993, entre tantas, las mayores posibilidades de estudio y trabajo para ellos.

El Perú avanzó reduciendo pobreza, hasta el 2011, del 60% al 20%, el ejemplar boom agroexportador y se espera de la minería el primer productor mundial de cobre. Las divisas, renta y otros aportes del sector privado sirven para mantener un Estado ineficiente y corrupto con más de 1.5 millones de empleos públicos. ¿Esta burocracia mejora la vida o es un lastre nacional?

Bueno pues, si todo lo acontecido sienta raíces, la minería, las agroexportaciones y los puestos laborales de las iniciativas privadas terminarán sepultadas por un modelo de gobierno fascista, excluyente y criminal.

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