Jimena Sologuren
Copresidenta del GESS 2026

La gestión social ya no puede seguir siendo el apéndice operativo dentro de las organizaciones. Desde mi rol como copresidenta del GESS 2026, sostengo que hoy constituye un pilar estratégico para la gobernabilidad y la sostenibilidad del Perú. Ignorar esta realidad no solo retrasa proyectos, sino que compromete el desarrollo mismo del país.

Durante años, la gestión social fue subordinada a presupuestos o decisiones coyunturales. Ese enfoque ha demostrado ser insuficiente frente a un contexto marcado por profundas brechas estructurales en salud, educación y servicios básicos, así como por altos niveles de pobreza e informalidad. La discusión ya no debe centrarse en si intervenir, sino en cómo hacerlo con eficacia, generando impacto tangible y sostenido en los territorios.

El principal desafío sigue siendo la desconfianza. Esta no solo obstaculiza la ejecución de inversiones, sino que erosiona la capacidad de articulación entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil. Sin confianza, no hay licencia social; y sin licencia social, no hay desarrollo viable. Por ello, la gestión social debe asumir un rol activo en la reconstrucción de vínculos, promoviendo procesos transparentes, participativos y orientados a resultados.

En este escenario, la innovación social emerge como una herramienta indispensable. Los problemas actuales son complejos y requieren soluciones que integren conocimiento técnico con comprensión territorial. No podemos seguir operando de manera fragmentada. La articulación multisectorial no es una opción, es una necesidad urgente para generar sinergias que permitan escalar soluciones efectivas.

El GESS 2026, que se realizará en el Centro de Convenciones de Lima del 18 al 20 de agosto, se plantea precisamente como un espacio para catalizar este cambio. Más que un evento, buscamos impulsar un proceso que permita compartir aprendizajes, visibilizar buenas prácticas y construir una agenda común basada en cuatro ejes fundamentales: innovación, confianza, sostenibilidad y legado.

El Perú cuenta con experiencias valiosas en gestión social, pero estas permanecen dispersas. El reto es integrarlas, aprender de ellas y llevarlas a una escala mayor. Solo así podremos transformar la gestión social en una verdadera herramienta de desarrollo, capaz de cerrar brechas y fortalecer la gobernabilidad en el país. 

Intervención el taller de networking “Rumbo al GESS 2026: Voces del territorio”

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