Economista Carlos Parodi destacó en CADE Universitario que el dinamismo empresarial y minero impulsa exportaciones récord para el país
Como practicante de TODOMINERÍA y participante del CADE Universitario 2026, realizado en la Escuela Militar de Chorrillos, viví de cerca el inicio de este importante encuentro que reúne a los futuros líderes del país para debatir sobre el desarrollo nacional. Durante la primera jornada, escuché atentamente la ponencia del economista Carlos Parodi, quien, el 8 de mayo de 2026, lanzó una advertencia crítica sobre la desconexión existente entre las sólidas cifras macroeconómicas del Perú y el bienestar social de la población. Según explicó, aunque el país lidera el crecimiento económico en la región, la inestabilidad política continúa siendo un freno que impide reducir la pobreza y consolidar las reformas institucionales necesarias.
En esta oportunidad, 700 líderes universitarios y de institutos públicos y privados de todo el país participaron en la 31° edición del CADE Universitario, organizado por IPAE Acción Empresarial del 6 al 8 de mayo en Lima. Los jóvenes, pertenecientes al tercio superior y con destacadas capacidades de liderazgo, vivieron una experiencia orientada a motivarlos a asumir un rol protagónico en uno de los momentos más decisivos para el Perú.
Bajo el lema “¡La democracia es clave!”, el foro hizo un llamado directo a pasar de la reflexión a la acción, invitando a los cadeístas a informarse, involucrarse y ejercer un voto consciente y responsable, entendiendo que su participación será fundamental para definir el rumbo del país.
La ceremonia inaugural contó con la participación de Juan Manuel Ostoja, presidente de CADE Universitario 2026; Gonzalo Galdos, presidente de IPAE Acción Empresarial; y el general de brigada César Alfredo Andaluz Salaverry, director de la Escuela Militar de Chorrillos “Coronel Francisco Bolognesi”, quienes resaltaron el rol clave de los jóvenes en el fortalecimiento de la democracia y el futuro nacional.
LA PARADOJA DE LA “LIGA 1” ECONÓMICA EN MEDIO DE LA CRISIS
CADE Universitario es considerado el foro de jóvenes líderes más importante del Perú, donde se analizan los principales desafíos del país desde una perspectiva técnica y social. En esta edición, Carlos Parodi buscó desmitificar la economía como un “acto de fe”, describiéndola como una ciencia social que hoy coloca al Perú en la “Liga 1” de la estabilidad monetaria mundial, compitiendo en niveles de inflación con países como Nueva Zelanda y Suiza.
Con una proyección de crecimiento de 3.2% para 2026, el Perú se mantiene entre las economías más dinámicas de América Latina. Sin embargo, Parodi enfatizó que estas cifras representan solo un medio y no un fin. La debilidad de instituciones como el Congreso y el Poder Judicial impide que la estabilidad económica se traduzca en mejoras concretas para la población, especialmente en temas como seguridad ciudadana y acceso a servicios básicos.
EL MOTOR PRIVADO IMPULSA LA ECONOMÍA PERUANA
Uno de los datos más relevantes expuestos durante la conferencia fue el papel de la inversión privada, que en 2025 registró un crecimiento de 10%, cifra que no se alcanzaba desde 2006. Actualmente, el 80% de la inversión total del país proviene del sector privado; es decir, de cada 10 soles invertidos en el Perú, ocho son impulsados por empresas privadas, desde grandes compañías mineras hasta pequeños emprendedores.
Este dinamismo permitió proyectar exportaciones récord por US$ 110,000 millones durante este año. Sin embargo, Parodi advirtió que este crecimiento enfrenta amenazas externas e internas, como el enfriamiento de economías clave —Estados Unidos, China y Europa—, la volatilidad del petróleo y la persistente informalidad que afecta al país.
EL IMPACTO DE LA INESTABILIDAD POLÍTICA
El análisis más crítico estuvo relacionado con el costo de la crisis política en el crecimiento económico. Según Parodi, el Perú ha tenido ocho presidentes en apenas diez años, situación que provocó la pérdida de aproximadamente tres puntos porcentuales del PBI y frenó la reducción sostenida de la pobreza.
Las cifras reflejan esta situación: para 2025, la pobreza alcanzó el 25.7%, lo que representa tres millones de nuevos pobres respecto al periodo previo a la pandemia. El economista recordó que entre 2004 y 2014, cuando el país crecía a tasas superiores al 5%, la pobreza se redujo del 58% al 21%.
En el caso del sector minero, esta inestabilidad también representa una oportunidad desaprovechada. Pese a los altos precios internacionales del cobre y el oro, la falta de estabilidad política y de reformas estructurales impide que el Perú alcance nuevamente tasas de crecimiento cercanas al 6% anual, como ocurrió en la década pasada.
Para un país minero como el Perú, la salud de la economía nacional está intrínsecamente ligada al valor de nuestras exportaciones, donde hoy gozamos de una posición privilegiada gracias a los «activos refugio». Durante su intervención, Parodi mostró que el cobre alcanzó una cotización de USD 5.99 por libra y el oro superó los USD 4,738 por onza troy, cifras que son «buenazo» para el país al ser un productor líder de estos recursos. Sin embargo, la otra cara de la moneda es el petróleo, cuyo precio escaló hasta los 110 dólares por barril. El economista fue crítico al señalar que el Perú no produce petróleo y cuestionó la existencia de «una refinería y un edificio enorme en Lima» cuando ese capital podría destinarse a mejorar la calidad de vida de los más pobres. Bajo esta lógica, enfatizó que mientras los metales (incluyendo el zinc a USD 1.57 por libra) inyectan capital, la dependencia del crudo importado genera un «efecto salado» que presiona la inflación al alza.



