Por Wilfredo Mendoza Rosado
Estamos a menos de un mes de las elecciones municipales y regionales. Elegiremos a 109 autoridades entre alcaldes provinciales y distritales, así como a un gobernador regional, sin contar a sus complementos. Una forma de validar la democracia en nuestro sustraído país.
Hace poco ha cumplido un mes la señora K., quien, por lo visto, no ata ni desata. Tuvo 20 años para prepararse y ahora resulta que, teniendo el poder, no sabe cómo frenar la delincuencia en nuestro país. Menos tiene la menor idea de cómo afrontar el fenómeno de El Niño. Hasta el momento, solo paga una cadena de favores y nombra a un médico como embajador. Este, muy fresco, dice: “No es ningún favor”. ¿Cómo entender que se nombre a un médico en una embajada? ¿Eso cómo se llama? Pago de favores. Vergüenza propia y ajena.
Pero veamos nuestra realidad. Si la presidenta no sabe qué hacer, igual sucede con los postulantes al municipio provincial de Arequipa, donde proponen un metro, un teleférico, un gran centro recreacional o cualquier disparate que se les ocurra a estos aventureros del poder.
Similares promesas escuchamos de los candidatos a gobernador regional, donde las palabras sobran y solo me quedo atónito, porque no se trata únicamente de prometer por prometer. No escucho una sola propuesta con sustento técnico, por lo menos. Nada de nada. Son candidatos que solo buscan recuperar sus millonarias inversiones. Nadie quiere servir a su población. Eso ha desaparecido. La lucha es obtener el poder, como sea, cuando sea.
Como la señora K., solo paga favores con nombramientos de fujimoristas fracasados, que ahora vuelven a saborear las mieles del poder, como el caso del señor Galarreta, cuando su señora es asesora en el Congreso. Y mejor no seguimos. O como el alcalde cerreño, que un poco más y pone cemento en la puerta de su oficina y le indica al gerente: “Tú te haces cargo del concejo”.
Más y más vergüenza causan estos politiqueros del poder, quienes solo han demostrado que quieren llegar al poder para sanear sus cuentas bancarias. Un fracaso más sí importa, porque perdimos cuatro años con Víctor Hugo Rivera, Ruccy Osco y con el “cosito” Rohel Sánchez.
Ojalá suceda un milagro y elijamos a buenos candidatos. ¿Dónde están? Esa es la pregunta.
