Roque Benavides plantea poner en valor el potencial del sur y evaluar oportunidades como Candamo, sin descuidar la sostenibilidad.
La macroregión sur concentra buena parte del potencial minero del Perú, pero convertir esa riqueza geológica en desarrollo exige acelerar la exploración, atraer inversiones y ampliar la búsqueda de nuevos recursos energéticos. Ese fue uno de los principales planteamientos de Roque Benavides, presidente del Directorio de Compañía de Minas Buenaventura, durante el Jueves Minero descentralizado del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), denominado “El futuro de la minería y el cobre en el Perú: potencial de la macroregión sur”.
El encuentro contó con Tomás Gonzales, presidente de Sociedad Minera Cerro Verde S.A.A., como moderador, y con Patricio Lewis, vocero económico de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES); Julia Torreblanca, vicepresidenta senior de Asuntos Corporativos de Sociedad Minera Cerro Verde S.A.A.; y Julio Cáceres Arce, director comercial de la Unidad de Materiales para la Construcción y Minería del Grupo Gloria, como panelistas.
EXPLORAR PARA ASEGURAR LA PRÓXIMA GENERACIÓN MINERA
Para Benavides, Arequipa, Moquegua, Cusco y Apurímac conforman una zona estratégica por su diversidad geológica y la presencia de proyectos capaces de sostener nuevas inversiones durante las próximas décadas. El Perú, recordó, es un país polimetálico con importantes recursos de cobre, plata, zinc, oro y molibdeno, una ventaja que obliga a mantener activa la exploración.
La dimensión de esa oportunidad está reflejada en la cartera del Ministerio de Energía y Minas, que contempla 66 proyectos por más de US$64 mil millones. A ello se suma una cartera de exploración con decenas de iniciativas, 46 de ellas vinculadas al cobre, metal cuya demanda mundial se encuentra asociada al crecimiento de las energías renovables, la electrificación y las nuevas tecnologías.
En ese escenario, Benavides citó una proyección de Jonathan Price, de Teck Resources, según la cual hacia 2035 podría registrarse un déficit importante de cobre en el mercado mundial. Para el Perú, el desafío consiste en transformar esa oportunidad en nuevos descubrimientos, proyectos, empleo formal y mayor capacidad productiva.
Pero la exploración, según el planteamiento expuesto, no debe concentrarse exclusivamente en la minería. También resulta urgente buscar nuevas reservas de gas natural. Camisea continúa siendo un componente fundamental de la matriz energética peruana y, si no se exploran nuevas áreas, la producción podría comenzar a declinar en las próximas décadas, con consecuencias para la industria y la competitividad nacional.
En ese contexto, Candamo representa una oportunidad que debería ser evaluada con criterios técnicos. La zona tiene un enorme potencial, pero también enfrenta restricciones ambientales. El reto está en encontrar un punto de equilibrio entre conservación, investigación, exploración y desarrollo. La protección ambiental, sostuvo Benavides, debe ser fundamental, pero sin convertirla en una barrera ideológica para evaluar responsablemente los recursos del país.
El peso de la minería en la economía regional quedó reflejado en otro dato mencionado durante su exposición: Cerro Verde aporta el 57% del PBI de Arequipa. La cifra dimensiona la influencia que puede alcanzar una gran operación minera sobre la economía regional y ayuda a explicar la importancia de mantener una cartera de nuevos proyectos y exploraciones.
La actividad minera, además de producir minerales, articula proveedores, servicios, empleo, infraestructura, consumo y recursos fiscales. Para el sur, esa cadena constituye una oportunidad para ampliar la base económica y generar nuevas fuentes de crecimiento.
CANON, EDUCACIÓN Y CAPITAL HUMANO PARA EL DESARROLLO
Benavides vinculó también el desarrollo minero con la formación de profesionales. Puso como referencia a la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), institución arequipeña que ha mejorado significativamente sus capacidades académicas, de investigación e infraestructura con recursos provenientes del canon minero.
El argumento coloca al canon como una herramienta que puede multiplicar el impacto de la actividad extractiva cuando los recursos son utilizados con eficiencia. Educación, investigación, laboratorios y formación profesional permiten que parte de la riqueza generada por los recursos naturales se transforme en capital humano para las siguientes generaciones.
En esa línea, recordó también el aporte de Luis Hochschild a la educación y la creación de Tecsup, como ejemplo de la necesidad de formar profesionales capaces de acompañar una industria cada vez más tecnológica. El desafío para el Perú, sostuvo, es contar con jóvenes preparados para participar en la transformación de sus propios recursos.
La discusión adquiere mayor relevancia en una economía donde la minería mantiene un peso considerable en las exportaciones, la inversión y la recaudación fiscal. Sin embargo, Benavides remarcó que el canon, por sí solo, no garantiza desarrollo: se necesita un Estado eficiente que convierta esos ingresos en infraestructura, educación, salud y servicios públicos.
El planteamiento también alcanza a la minería ilegal, diferenciándola de una actividad formal sometida a fiscalización ambiental y obligaciones tributarias. Como referencia de infraestructura asociada al desarrollo regional, destacó La Enlozada, impulsada por Cerro Verde para el tratamiento de aguas residuales, como una obra que permite ampliar la disponibilidad de agua para usos poblacionales y agrícolas.
El mensaje final para la macroregión sur apunta a una agenda de largo plazo: destrabar proyectos, impulsar exploración, atraer tecnología, formar profesionales y aprovechar mejor los recursos del canon. Perú tiene una posición estratégica frente al Pacífico, una importante riqueza mineral y una cartera de inversiones significativa. También enfrenta el desafío de asegurar nuevas fuentes de energía.
La oportunidad, por tanto, no está únicamente en extraer más, sino en explorar mejor. Minería y gas requieren nuevas inversiones, conocimiento y reglas claras, pero también sostenibilidad y transparencia. Para el sur peruano, Candamo y las nuevas fronteras de exploración representan parte de una conversación que ya no puede postergarse: cómo convertir una geología privilegiada en desarrollo sostenible y oportunidades para las próximas generaciones.
