Marilyn Quiroz, consultora en implementación de normas ISO, advirtió que la falta de procesos, supervisión e indicadores no solo genera pérdidas de mineral y dinero, sino que también puede comprometer la seguridad de los trabajadores y la relación con las comunidades.
En una operación minera, pequeñas fallas pueden convertirse en pérdidas económicas y poner en riesgo la vida de los trabajadores. Marilyn Quiroz explicó que la falta de orden, controles e indicadores afecta el desempeño y la sostenibilidad de una empresa.
Durante su exposición, presentó un ejemplo práctico para mostrar cómo una falla aparentemente menor puede pasar inadvertida y afectar las cuentas de una operación: una balanza descalibrada que ocasionaría una pérdida de 30 gramos de mineral, equivalente a unos US$ 3.300. Si esa falla se mantiene durante todo un año, el monto podría alcanzar los US$ 39.600, según el cálculo mostrado. La especialista precisó que se trataba de un escenario optimista y que el valor podría ser mayor, por lo que insistió en la importancia de contar con equipos calibrados, procedimientos definidos y mecanismos de supervisión.
El desorden también cuesta vidas
Quiroz advirtió que las consecuencias no se limitan al dinero o al material extraído. Señaló que más del 50% de los conflictos sociales están relacionados con aspectos socioambientales y sostuvo que una gestión desordenada puede deteriorar la relación de una operación con su entorno.
También puso énfasis en los riesgos para los trabajadores y recordó que, según lo expuesto en su presentación, en 2023 se registraron 27 fallecidos en una mina de la provincia de Condesuyos, en Arequipa. “Esto no se puede tratar numéricamente, o sea, esto no son números, son personas, son vidas”, manifestó al explicar por qué la seguridad debe formar parte de la gestión diaria.
Medir para corregir
La consultora identificó entre las causas del desorden la falta de procesos claros, los errores en los registros, la concentración del conocimiento en unas pocas personas, la insuficiente capacitación y la ausencia de control. Frente a ello, planteó que las empresas comiencen por identificar sus procesos clave, definir responsables, establecer indicadores y verificar que las tareas se cumplan.
Para Quiroz, aquello que no se mide difícilmente puede mejorarse. Por eso, remarcó que el orden debe construirse desde el inicio de cada organización, pues crecer sin corregir las fallas solo hará que estas aumenten y se vuelvan más costosas.

