La salida de Wilfredo Portilla de la Dirección de Formalización Minera

La remoción del Director de Formalización Minera ocurre en medio de una crisis de credibilidad del sistema. El Estado enfrenta ahora el desafío de transformar un registro administrativo en una verdadera barrera contra el crimen organizado.

El pasado 19 de enero, mediante la Resolución Ministerial N.º 017-2026-MINEM/DM, el Ministerio de Energía y Minas oficializó la salida de Wilfredo Pedro Portilla Barrera de la Dirección General de Formalización Minera. Aunque en el papel se trata de la conclusión de una designación en un cargo de confianza, en la práctica representa un punto de inflexión necesario para un sector que ha sido señalado constantemente por su falta de resultados concretos y su vulnerabilidad ante las economías ilícitas.

UNA GESTIÓN BAJO LA LUPA

Portilla Barrera tuvo a su cargo la conducción del REINFO (Registro Integral de Formalización Minera), una herramienta que nació con el noble propósito de integrar a la legalidad a los pequeños productores, pero que, con el paso de los años, se convirtió en un «escudo legal» para muchos actores que operan al margen de la ley. Bajo su dirección, el debate nacional no giró en torno a cuántos mineros lograron la formalidad plena, sino a cómo este registro facilitaba que actividades criminales se mimetizaran con la minería artesanal.

La reflexión obligatoria es: ¿ha servido la estrategia actual para separar la paja del trigo? La respuesta, desde la opinión técnica y los gremios, ha sido un rotundo no. Por ello, este relevo debe ser leído como un acto correctivo. La gestión pública en áreas tan sensibles no puede permitirse la inercia; requiere de una conducción que no solo firme resoluciones, sino que implemente mecanismos de control, depuración y seguimiento que hoy son inexistentes o ineficaces.

EL RETO DEL SUCESOR

La salida de Portilla abre una oportunidad para que el MINEM designe a un perfil que priorice la meritocracia sobre la cercanía política. El próximo director no solo heredará un despacho; recibirá la responsabilidad de limpiar un padrón que hoy alberga a más de 80,000 inscritos, de los cuales una minoría insignificante ha logrado cumplir con los estándares ambientales y técnicos.

El compromiso reafirmado por el MINEM tras esta resolución debe traducirse en acciones: una mayor presencia del Estado en el territorio y una articulación real con la Fiscalía Ambiental y la Policía. El REINFO no puede seguir siendo un permiso de tránsito eterno para el mineral de origen dudoso.

La formalización minera es la columna vertebral de la paz social en diversas regiones del Perú. Corregir el rumbo hoy es evitar que, mañana, la minería ilegal termine por devorar la institucionalidad del país. La salida de un funcionario es apenas el primer paso de una reforma que no puede esperar más.

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