Puerto marítimo y base naval con aliado estratégico

Por Manuel Gago

La semana pasada estuvo en Lima Michael Guidry, presidente ejecutivo de la estadounidense Guidry Port Service. Vino a presentar el proyecto del Terminal Portuario Multipropósito de Eten, en Lambayeque. Con la autoridad de un experimentado constructor mundial dijo que el puerto será el número uno de Perú… y por qué no de la región.

A la reunión asistieron representantes de la empresa nacional Port Nexus, socio estratégico de Guidry en el país, encargado de reducir los riesgos y de garantizar la realización del proyecto lo más pronto posible. También estuvo el Canciller de la República, Hugo de Zela, el gobernador regional Lambayeque, Jorge Pérez, autoridades vinculadas a las actividades marítimas y representantes de proyectos mineros y economías del norte del país. Como se observa, todos los vientos conducen a buen puerto de lo que será, si la obra comienza sin inconvenientes a fines del 2027, un hub logístico internacional de talla mundial en 2030. Pérez proyecta para Lambayeque, cuando el puerto comience a operar, un incremento del 2% de la producción y más de 200 mil empleos nuevos. “El puerto de Eten no solo significa movimiento y almacenamiento de mercaderías sino también de posibilidades nunca antes vistas: industrialización de los recursos minerales y agropecuarios, aprovechamiento de los fosfatos de Bayovar, creación de universidades tecnológicas, investigación y mucho más”, declaró.   

Como se anunció antes, en las 3,000 hectáreas destinadas al puerto se construirán áreas útiles para la zona económica especial compuesta de plataforma multimodal, parque industrial, espacios destinados a servicios portuarios y logísticos, almacenes y vía de paso de trenes destinada al transporte de minerales provenientes de Cajamarca. No es poca cosa.

Guidry le ofrece al país ventajas insuperables. La empresa es especialista en construcción de puertos de aguas profundas y de infraestructuras complejas y desafiantes. Capitales norteamericanos miran con buenos ojos al país. No por nada, semanas atrás, el presidente norteamericano Donald Trump señaló a Perú como Aliado Principal No miembro de la OTAN por los intereses mutuos y prioridades compartidas de seguridad, estabilidad, paz y progreso económico. Tal mención es tramitada en el Congreso de Estados Unidos. La aprobación de inversiones e intervención en la construcción de la nueva Base Naval del Callao es una muestra clara de la nueva política de hermandad continental.

Los US$18,000 millones de inversiones mineras estancadas en Cajamarca cobran vida. Michiquillay, La Granja, Conga, Galeno, Cañariaco y otros proyectos que concentran el 33.9% de la cartera de proyectos mineros y las enormes posibilidades agropecuarias del norte peruano ven en el puerto de 15 metros de profundidad un nodo vital de comercio internacional. Sin puertos, con las exigencias de los mercados de hoy, es imposible mejorar la balanza positiva del comercio peruano.

El puerto moverá 8 millones de toneladas anuales de carga de importación y exportación. US$527 millones de capital privado servirán para relanzar el norte peruano. Cajamarca dejará de ser uno de los departamentos más pobres del Perú y Lambayeque apunta a ser la región modelo del país.

Si las previsiones políticas continúan como están, sin intentos de detener el proceso electoral, después del próximo 28 de julio Perú estará en modo inversión y despegue. La población no puede esperar más. (Imagen IA)

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